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CUBADEBATE | POLÍTICA » EEUU viene por Evo Morales, Brennan lanza una medida activa contra Bolivia | Por: Hugo Moldiz Mercado 15 agosto 2017

        En este artículo: Bolivia, Estados Unidos, Evo Morales Ayma, Política, Sociedad

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Evo Morales junto al Encargado de Negocios de la embajada de Estados Unidos, Peter Brennan. Foto: Hispan TV

El Encargado de Negocios de la embajada de Estados Unidos, Peter Brennan, -un experto en temas de subversión ideológica-, se ha encargado de “avisarle” al presidente Evo Morales que “Ojalá Bolivia nunca llegue al punto en que está Venezuela”. La respuesta del líder indígena no se dejó esperar: “Bolivia ni Venezuela son patio trasero de nadie”.
Ha pasado algo más de tres años para que el encargado de Negocios de los Estados Unidos, Peter Brennan, terminara de confirmar, este 10 de agosto, el carácter de la misión política, encubierta y desestabilizadora, que se le ha encomendado para Bolivia desde el Departamento de Estado, las agencias y los servicios secretos estadounidenses.
En circunstancias aparentemente no extraordinarias, el hombre que está al frente de la embajada de EEUU desde junio de 2014, aprovechó una actividad pública para hablar con la prensa y lanzar, de manera natural, un mensaje injerencista de múltiples propósitos. “Ojalá Bolivia nunca llegue al punto en que está Venezuela”, fueron las palabras del diplomático estadounidense.
Organizada o no la pregunta de la prensa, Brennan, quien es un experto en subversión ideológica, en su contacto con los periodistas giró entorno a tres aspectos puntuales: la crisis de Venezuela, la posición de respaldo de líderes de izquierda al gobierno y lo que podría pasarle a Bolivia si opta por el mismo camino.
Las declaraciones del responsable de la embajada de EEUU en Bolivia podrían interpretarse como una provocación y un globo de ensayo que forma parte de la estrategia que Washington está desarrollando para desgastar al proceso de cambio y evitar que el presidente Evo Morales se presente en las elecciones generales de diciembre de 2019. En todo caso, no se trata de palabras improvisadas ni mucho menos lanzadas al azar sin esperar efectos políticos dentro y fuera de Bolivia.

¿Cuáles son los objetivos que persigue Brennan?
En primer lugar, incidir aún mas en las voces políticas, mediáticas y de sectores de la sociedad civil –todas de oposición-, que critican las diversas manifestaciones de apoyo y solidaridad del presidente Evo Morales con la revolución bolivariana, el gobierno de Nicolás Maduro y la Asamblea Nacional Constituyente.
Las palabras de Brennan son coherentes. La estrategia imperial contempla aislar a Venezuela de la mayor parte de la comunidad internacional, un objetivo que no ha logrado en meses a pesar de contar con la complicidad del incansable secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien no pudo reunir un total de dos tercios de votos de los estados miembros del organismo regional para activar la Carta Democrática Interamericana. En Cancún, México, alcanzó a 20 y en el encuentro de Lima, convocado por el presidente peruano, Pablo Kuczynski –similar a Sánchez de Lozada en su fisonomía, la manera de hablar y su forma de pensar-, se aprobó una declaración con 17 países.
Contra Venezuela se ha lanzado una estrategia de injerencia de amplio espectro que contempla elementos y medidas políticas, económicas, militares y mediáticas que tiene por objetivo la destrucción de la revolución Bolivariana a partir de una implosión interna y, si fuera necesario, una intervención militar por “razones humanitarias” como ha advertido el viernes pasado Trump.
En segundo lugar, utilizar la pésima imagen que el aparato mediático ha logrado instalar en el imaginario colectivo de sectores sociales permeables a la estrategia estadounidense para disuadir al gobierno de Evo Morales de no seguir respaldando a Maduro. Se juega con los sentimientos de la gente –el miedo, la indignación y el odio, propias de la denominada guerra de cuarta generación-, para fortalecer certezas en la gente alineada política y culturalmente en contra de los procesos de cambio y construir dudas en algunos sectores que forman parte, en la base social y en niveles de dirección, de estas experiencias revolucionarias elevadas a la categoría de Estado. Es decir, se busca sembrar dudas en alguna gente cercana a Morales.
Por eso, el que “ojalá Bolivia nunca llegue al punto en que está Venezuela” no puede tomarse como una imprecisa reflexión política. No cuando viene de la boca de Brennan. En realidad apuntala el discurso de políticos, analistas y comentaristas que buscan sembrar temor en la gente sobre un hipotético “futuro negro” de la economía boliviana, la cual, para sorpresa no admitida de la oposición, es la que mejor comportamiento experimenta en la región sudamericana y que cuenta con una estructura productiva diversa que disminuiría los efectos de cualquier guerra económica.
En tercer lugar, es una señal de advertencia a Evo Morales y a los movimientos sociales si persisten en la línea del último congreso del MAS, en diciembre de 2016, cuando se aprobó cuatro caminos para garantizar la continuidad del proceso de cambio con la dirección del líder indígena campesino hacia el 2025. Es decir, Morales candidato en diciembre de 2019.
La advertencia al gobierno del presidente Morales fue suave pero no por ello menos profunda. Hay que leer textualmente lo que dijo ante la pregunta de si Bolivia no estaría recorriendo el mismo camino de Venezuela al desconocer los resultados del 21 de febrero de 2016, cuando el NO se impuso por cerca de un punto en el referéndum convocado para marchar hacia la reforma constitucional que posibilitara la participación del binomio Evo-Álvaro en las elecciones generales de 2019. “No voy a opinar o especular sobre la situación de Bolivia, sobre la situación política interna que es algo para los bolivianos para resolver; pero ojalá que Bolivia nunca llegue al punto en que está Venezuela en este momento porque es deplorable y muy lamentable”.

¿Un exabrupto o una línea de acción?
Para responder a la pregunta es mejor referirse a la lógica con la que Estados Unidos viene actuando contra el proceso de cambio desde enero de 2006, cuando Evo Morales se alzó con una contundente victoria en diciembre de 2005 al obtener el 54% de la votación.
La estrategia estadounidense para derrocar a Morales se activó desde el principio. Estados Unidos envió al país en 2006 a un embajador experto en la organización de batallas de confrontación abierta: Philip Golberg, quien adquirió fama por su papel en la división de la ex socialista república de Yugoslavia. De hecho, el diplomático apostó por la salida violenta del líder indígena en 2008, cuando la oposición no democrática optó por acciones de hecho como la toma de instituciones públicas, el cerco a la Asamblea Constituyente, el acoso físico de autoridades y dirigentes del proceso de cambio y el magnicidio de Morales. La revolución se plantó, la DEA fue expulsada en junio de 2008 por hacer espionaje político y Golberg en septiembre corrió la misma suerte por intervenir en asuntos internos (reuniones sistemáticas con la oposición no democrática en Santa Cruz).
Después de Golberg, la conducción de embajada de Estados Unidos fue asumida en su condición de Encargado de Negocios por Larry Memmott, quien a pesar de priorizar la línea política tuvo que cargar varias veces con las huellas dejadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en operaciones realizadas contra el gobierno de Morales. Al diplomático tampoco le fue bien y junto a su segundo hombre, Mitchel Ferguson, tuvo no más de diez días para abandonar el país. No fue Evo quien lo expulsó, sino el Departamento de Estado que se lo llevó sorpresivamente.
Entre Memmott y Peter Brennan hubo pocos meses de transición a cargo de otro Encargado de Negocios, Aruna Amirthanayagam, cuya tarea única y fundamental fue “limpiar” la casa dejada por el primero, para garantizar una actuación predominante de las agencias para la subversión y la inteligencia a cargo del segundo. Fue necesario apenas dos meses para cumplir esa tarea.
Para muestra, basta tres casos
En la gestión Brennan al mando de la embajada de los Estados Unidos, hay tres acciones abiertas y encubiertas contra el proceso de cambio y el presidente Morales.
La primera, la participación de Brennan en el caso Zapata. Ahí está en encuentro del Encargado de Negocios con Carlos Valverde (el que lanzó la denuncia) en el Hotel Los Tajibos, actualmente de propiedad del empresario Samuel Doria Medina, poco antes de que esa “bomba” fabricada y mediática fuera lanzada en plena campaña por la modificación de la Constitución Política del Estado. Pero también está la llegada de técnicos en informática para apoyar la misma operación.
Segunda, al festejar el día de la independencia de su país, en julio pasado, Brennan sostuvo en la ceremonia, donde curiosamente no estaba ninguno de los jefes de la oposición, lo siguiente: “la libertad; la libertad de prensa y expresión; un poder judicial independiente, no partidista y seleccionado mediante un proceso justo y transparente; ser libres de sufrir persecuciones; la protección de las minorías; y el carácter inaceptable del encarcelamiento, la represión o el hostigamiento de los opositores políticos y de aquellos que no se ajustan a la línea de un partido (…) son ideales, principios, intereses comunes y valores universales en los que nosotros en los Estados Unidos creemos firmemente y que, estoy seguro, también compartimos con la gran mayoría de los bolivianos”.
Tercera, una acción permanente y típica de subversión encubierta en algo que a simple vista no desvela nada: la llamada “diplomacia de pueblo a pueblos” como dijo en su discurso. Con este método se ha llegado a comunidades de la provincia Omasuyos, particularmente Achacachi, y de Los Yungas de La Paz, donde “extrañamente” han brotado voces contra las políticas públicas del gobierno.
Pero la injerencia de Brennan se encontró, cuando no, con la posición firme de Evo Morales, quien dijo a través de su twitter: “EEUU nos amenaza y olvida que hemos expulsado a su embajador por injerencias parecidas. Bolivia ni Venezuela son patio trasero de nadie”.
Brennan –ideal sustituto de Memmott por su perfil- llegó a La Paz en la etapa previa a la recta final de la campaña electoral de diciembre de 2014, cuando Washington esperaba que la oposición conformara un solo frente para enfrentar las aspiraciones reeleccionistas de Morales, quien pasará a la historia por liderar la revolución más profunda de Bolivia y por haber recibido el caudal de votos que la democracia del país no registra antecedentes (el 54% en las elecciones de 2005, el 64% en las elecciones de 2009 y 62% en las últimas).
Brennan, por su experiencia le venía al pelo a los estrategas de Estados Unidos, pues contaba con el conocimiento y la práctica suficiente para llevar adelante la estrategia del “golpe suave”, la nueva modalidad de desestabilización que Washington lleva adelante. Venezuela es la mejor prueba.
El designado como Encargado de Negocios desde julio de 2014 ha desempeñado como segundo al mando en Costa Rica y Nicaragua un papel duro en la injerencia de Estados Unidos, según da cuenta los cables revelados por Wikileaks y otras noticias procedentes de ambos países. En 2007 Brennan presionó al gobierno costarricense de Oscar Arias para que policías de ese país (ante la falta de Fuerzas Armadas) se entrenaran “discretamente” en la academia del Comando Sur.
Durante el gobierno de Enrique Bolaños en Nicaragua, Brennan también jugó un papel de abierta injerencia. En marzo de 2003, el diplomático estadounidense le informó al Jefe del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, General Julio César Avilés, que quedaba suspendida la ayuda militar anual a ese país –estimada en 2.3 millones de dólares- hasta tanto no se destruyeran todos los misiles y la capacidad de defensa militar que el gobierno sandinista montó en casi una década de revolución.
La experiencia de Brennan, al igual que Brown, en lo que USAID y la NED denominan “iniciativas democráticas”, se volcó también en múltiples acciones subversivas contra Cuba: el 13 de enero de 2011, junto a tres altos funcionarios del Departamento de Estado, el diplomático que está en Bolivia aprovechó una visita a La Habana para tratar temas migratorios para reunirse clandestinamente con un grupo de disidentes cubanos cuyas acciones de subversión son organizadas y financiadas por el gobierno de EEUU, según se ha encargado de probar frecuentemente el gobierno socialista.
El diplomático estadounidense, que era uno de los responsables de garantizar estabilidad política para los militares de su país en Pakistán y de promover el viaje de jóvenes de ese país a los EEUU para abordar temas alrededor de “iniciativas democráticas”, fue bastante activo desde su condición de “Jefe de la Oficina de Asuntos Cubanos” en Washington pues impulsó una serie de acciones para lograr la libertad de Alan Gross, un agente contratado por USAID para instalar una red ilegal de telecomunicaciones en Cuba.
Con Brennan a cargo de la “oficina Cuba” las acciones estadounidenses contra el gobierno socialista se incrementaron. No sería nada raro que el hace poco descubierto programa “Zunzuneo” –un programa de “Twitter cubano” para conectar a la disidencia-, haya tenido sus orígenes en la gestión del que será encargado de Negocios de EEUU en Bolivia a partir de julio.

Prensa Latina | Evo Morales resalta proyectos de agua frente a calentamiento global | 11 agosto 2011






(Tomado de Prensa Latina)

Prensa Latina | Evo Morales destaca democracia de Venezuela con la Constituyente | 5 agosto 2017







(Tomado de Prensa Latina)

RT | "La intervención de EE.UU. en Venezuela podría derivar en un conflicto armado" | 27 julio 2017

El presidente de Bolivia ha criticado en su Twitter al secretario general de la OEA, Luis Almagro, por pedir a EE.UU. que imponga sanciones para presionar a Caracas.
"La intervención de EE.UU. en Venezuela podría derivar en un conflicto armado"
David Mercado / Reuters
"[El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis] Almagro está loco. Solo quiere derrocar y sancionar al hermano Maduro. Intervención de Gobierno de EE.UU. a Venezuela será su responsabilidad", ha sentenciado este jueves en un tuit el presidente de Bolivia, Evo Morales.
Según el mandatario del Estado Plurinacional, "la sanción a hermanos venezolanos es intromisión. El próximo paso será la intervención. Es inaceptable y condenable". Asimismo, se ha mostrado "seguro de que bolivarianos y chavistas van a resistir la intervención del Gobierno de EE.UU., que podría derivar en un conflicto armado".
La semana pasada, Almagro pidió al Gobierno estadounidense "mayor presión económica" contra Caracas cuando durante una audiencia del Comité de Asuntos Extranjeros del Senado estadounidense solicitó a la Casa Blanca asfixiar aún más a la asediada economía venezolana bajo el supuesto argumento de "restaurar la democracia".
Por su parte, en una entrevista exclusiva con RT, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hizo un llamamiento explícito a su homólogo estadounidense, Donald Trump, para que deje de intervenir en su país.
"Detén la agresión contra Venezuela, Venezuela es una base fundamental de estabilidad de todo el Caribe, de América del Sur. Si Venezuela fuera desmembrada y la revolución bolivariana fuera golpeada hasta el punto de llevarnos a tomar las armas, nosotros combatiríamos nuevamente con la misma bandera e iríamos más allá de nuestra frontera. Piénsenlo bien los estrategas de EE.UU: Venezuela está en disposición de vivir en paz, de vivir tranquilamente, cesen en sus agresiones. Ojalá esta palabra algún día tuviera algún efecto positivo", declaró Maduro.
(Tomado de RT)

RT | Morales: "No podemos ser cómplices de una intervención norteamericana en Venezuela" | 22 julio 2017

Bolivia, junto a Ecuador y Surinam, se ha negado a firmar la declaración presentada por los demás miembros de Mercosur que insta a Venezuela a restablecer el orden institucional y abrir un diálogo.




El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha rechazado energéticamente los intentos del Gobierno estadounidense de interferir en los asuntos internos de Venezuela.
"Ni como países de Mercosur, ni como organismos de América podemos ser cómplices de una intervención norteamericana en Venezuela", escribió el mandatario boliviano en su cuenta de Twitter, refiriéndose a las amenazas de Washington de bloquear económicamente a Caracas si celebra las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).
La declaración fue hecha horas después de la participación de Morales en la cumbre de países miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur), celebrada en la ciudad argentina de Mendoza, y que tuvo como el tema principal la crisis de Venezuela.
El anfitrión de la cumbre, el presidente Mauricio Macri, por su parte, ha responsabilizado al Gobierno de Nicolás Maduro de la inestabilidad que vive Venezuela, cuya membresía en el bloque regional se encuentra temporalmente suspendida.
"Quiero acompañar al pueblo venezolano. El domingo pasado los venezolanos le demostraron al mundo que están comprometidos con la democracia", afirmó Macri, refiriéndose a la consulta popular que rechazó la elección de la Asamblea Constituyente convocada por Maduro para el próximo 30 de julio.
Los cuatro socios fundadores de la plataforma, que son Argentina, Brasil, Paraguay y Urugay, más Chile, Colombia, Guyana y México, publicaron una declaración conjunta en la que instan a Venezuela a restablecer el orden institucional y abrir un diálogo. "Desde Mercosur reiteramos un llamado a la paz, a la libertad de presos políticos y a la pronta adopción de un calendario electoral en Venezuela", afirmó el líder argentino.
No obstante, Bolivia, Ecuador y Surinam se negaron a firmar el texto final.  
Otra cosa que quedó plasmada en la cumbre además del giro político fue el volantazo económico que dará el bloque regional en los avances de las negociaciones con la Alianza del Pacífico por un lado y, por otro con el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea.

(Tomado de RT)