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The New York Times | México arropa a los deportados, y muchos solo ven oportunismo político | Por ELISABETH MALKIN 16 abril 2017


René Alvarez con sus hijas Sabina, de 12, Ximena, de 14, y Yetla, de 17. Fue deportado desde Estados Unidos en 2016 y, en vez de buscar regresar allá, decidió traer a toda su familia a México.CreditBrett Gundlock para The New York Times

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CIUDAD DE MÉXICO — El presidente de México se apresuró a ir al aeropuerto a saludar a los deportados que llenaban todo un avión. El secretario de Educación corrió a la frontera con Texas para encontrarse con mexicanos expulsados de Estados Unidos. La secretaria del Trabajo de Ciudad de México está solicitando a las empresas contratar a inmigrantes que regresaron a casa de forma abrupta.
“A diferencia de lo que está pasando en Estados Unidos, esta es su casa”, dijo la secretaria capitalina del Trabajo, Amalia García, a los deportados que se encontraban entre la audiencia de un reciente evento del programa de empleos en la ciudad.
Durante años, cuando el gobierno de Obama mandaba a miles de mexicanos de regreso cada semana —más de dos millones en total—, las instituciones mexicanas apenas reaccionaron. Prácticamente invisibles, los deportados tenían que lidiar solos con la división familiar, prospectos laborales inciertos y la pobreza que los había empujado a ir al norte.
Ahora, los políticos mexicanos les dan la bienvenida con entusiasmo y los presentan como la encarnación de la hostilidad del presidente estadounidense hacia el país y su pueblo, a pesar de que se redujo la cantidad de deportados mexicanos desde que Trump llegó a la Casa Blanca.
“Tenemos algo que agradecerle al presidente Trump, que es el despertar repentino a esta realidad que de alguna manera estábamos ignorando”, afirmó Cecilia Soto, una legisladora que hace poco se reunió con migrantes en Chicago y Los Ángeles. “Había mucha palabrería con los inmigrantes” en el pasado, añadió, pero ahora “creo que tenemos un sector de la sociedad que realmente está conmovido por esta realidad y está tratando de hacer cosas”.
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Álvarez trabaja renovando la oficina de un doctor. Volvió a empezar en México usando un camión, un taller y herramientas que compró con un préstamo de alrededor de 2,600 dólares por parte del gobierno de Ciudad de México. CreditBrett Gundlock para The New York Times
Sin embargo, para algunos la repentina preocupación por los migrantes parece oportunismo político para sacar ventaja de la extendida furia pública en contra de Trump antes de las elecciones en México del próximo año.
“Es promocional; en realidad es algo interesado”, dijo Nancy Landa, de 36 años, quien fue detenida por agentes migratorios de Los Ángeles una mañana de 2009 y, después de haber vivido durante 20 años en Estados Unidos, fue depositada en Tijuana antes de que cayera la noche, con solo un celular y 20 dólares en mano.
“Vienen las elecciones de 2018 y, si la migración sigue siendo un tema, van a usar a los migrantes como bandera política”, agregó.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense indica que la cantidad de ciudadanos mexicanos deportados cayó en los primeros meses de 2017 por casi veinte por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado. Las cifras compiladas por el gobierno de México también muestran una disminución en la cantidad de repatriados de enero y febrero, con menos deportaciones que las registradas en cualquier momento de 2016.
Aun así, el gobierno de Trump ha provocado un sentimiento nacionalista en México al unir al país a lo largo del espectro político y económico en enojo hacia las posturas en migración, comercio y seguridad fronteriza del presidente.
Carlos Bravo, historiador del Centro para la Investigación y Docencias Económicas (CIDE) en Ciudad de México, dijo que los políticos mexicanos quieren responder a –y aprovecharse de– ese enojo popular. Reunirse en apoyo a los mexicanos expulsados de Estados Unidos es una manera fácil de ganar puntos en casa y conlleva poco riesgo político.
La causa de los deportados, mencionó, “tiene muy pocos costos. Es una causa noble” en los ojos de la mayoría.
“Vienen las elecciones de 2018 y, si la migración sigue siendo un tema, van a usar a los migrantes como bandera política”.
NANCY LANDA, ACTIVISTA Y MEXICANA DEPORTADA
Incluso los negocios, que desde hace mucho se abstenían de contratar a deportados porque temían que fueran delincuentes, están cambiando su actitud.
A la par de una mayor atención ha llegado ayuda tangible, como fondos adicionales asignados a los consulados de México en Estados Unidos para brindar asistencia legal. Ciudad de México y otros estados están dando la bienvenida a los deportados facilitando su participación en programas como seguros de salud y desempleo, así como préstamos para abrir un negocio. En el estado occidental de Jalisco, el gobierno local ha establecido servicios para reducir los trámites burocráticos, certificar las competencias y alentar a las empresas a contratar migrantes.
Además, los legisladores del congreso presionaron para establecer una medida que simplifique la inscripción en las escuelas de los niños nacidos en Estados Unidos.
Al firmar este decreto el mes pasado, el presidente Enrique Peña Nieto dijo de los migrantes: “Como sociedad y como país tenemos el deber ético y moral de recibirlos con los brazos abiertos; de tratarlos con afecto, respeto y dignidad”.
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La familia Álvarez durante una fiesta de cumpleaños en Ciudad de México CreditBrett Gundlock para The New York Times
México todavía se prepara para una oleada de deportados. El gobierno de Trump ha adoptado un estándar mucho más estricto para el cumplimiento de las leyes migratorias, aumentando ampliamente la cantidad de migrantes considerados prioritarios para la deportación y prometiendo contratar a 10.000 agentes más de aduanas y migración.
Los arrestos de alto perfil, incluyendo los de padres esposados en frente de sus hijos, han provocado terror en las comunidades de migrantes, y los medios mexicanos han seguido de cerca cada uno de estos casos. Después de que Guadalupe García de Rayos fue deportada desde Phoenix en febrero, se convirtió en una pequeña celebridad en su estado natal, Guanajuato, donde el gobernador le entregó personalmente sus nuevos documentos de identidad mexicana.
Muchos migrantes deportados caen en un vacío al regresar, pues carecen de conexiones, antecedentes laborales, hogar y documentos. A menudo enfrentan el estigma social. Un programa del gobierno federal, llamado “Somos mexicanos”, ofrece vincular a los deportados con servicios públicos y bolsas de trabajo, pero los activistas afirman que su alcance es limitado.
“La sociedad mexicana tiene que comenzar a examinar el hecho de que son del mismo país”, señaló Claudia Masferrer, una experta en migración del Colegio de México. “México carece de una política de reinserción”.
René Álvarez, quien regresó a México definitivamente el año pasado después de dos décadas en Estados Unidos, está empezando otra vez con una camioneta, un taller y nuevas herramientas que compró con un préstamo de casi 2600 dólares del gobierno de Ciudad de México. “Si pudimos lograrlo allá, podemos lograrlo aquí”, dijo Álvarez durante el evento de empleos en Ciudad de México.
El hombre de 46 años había establecido una empresa de construcción, había comprado una casa y había criado a cuatro hijas en el estado de Georgia. Desde que lo detuvieron y lo deportaron —acusado de manejar en estado de ebriedad— perdió todo. “Me destruyeron”, dijo.
Su pueblo natal rural está invadido por pandillas de narcotraficantes, dijo; él, su esposa y sus tres hijas menores, todas nacidas en Estados Unidos, están viviendo con los padres de ella en las afueras al sur de Ciudad de México.
“El gobierno se ha portado bien con los migrantes”, comentó. “Contribuimos con la economía de ambos países. No somos malas personas, como dice Donald Trump”.
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BBC Mundo | Los 23 países que rechazan recibir a sus nacionales deportados desde Estados Unidos | Redacción BBC Mundo 7 marzo, 2017



Persona capturada por estar indocumentada en EEUUDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSe estima que en Estados Unidos hay cerca de 11 millones de migrantes en situación irregular.

De todo lo que ha hecho desde que llegó a la Casa Blanca el presidente de EE.UU., Donald Trump, lo que más polémica ha generado han sido los asuntos relacionados con inmigración, deportaciones y la situación de los criminales extranjeros.
Y ya lo había advertido el republicano cuando ganó en noviembre: "Lo que vamos a hacer es atrapar a las personas que son criminales y tienen antecedentes criminales, miembros de pandillas, traficantes de drogas. Que son muchas personas, probablemente 2 millones, quizá hasta 3 millones. Y los vamos a sacar del país o quizá los vamos a encarcelar".
Las deportaciones siguen sin pausa: el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, le dijo a la BBC este domingo que sólo esa ciudad ya ha recibido a más de 500 nacionales deportados desde Estados Unidos desde que inició la era Trump.


A Obama lo acusaban de ser Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionA Obama lo acusaban de ser "deportador en jefe".

Pero este no es un tema nuevo. Durante los ochos años de gobierno de Barack Obama se deportaron a más de 2,2 millones de personas: los críticos lo llamaban "deportador en jefe".
Y tuvo que enfrentarse durante esos años, como lo hace ahora la presidencia de Trump y su anunciada política migratoria, a un dilema: qué hacer con aquellos que son de países que se niegan a recibirlos de regreso.

"Recalcitrantes"

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) señala a 23 países de ser "recalcitrantes", pues "se rehúsan o son no-cooperativos" a la hora de aceptar el regreso de nacionales deportados desde EE.UU.
Entre ellos destacan China, India, CubaHaití y Afganistán,cuyos nacionales representan casi un cuarto del millón de personas que tienen órdenes de deportación.
En EE.UU. se estima que hay cerca de 11 millones de migrantes en situación irregular.


IndocumentadoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionDe acuerdo al ICE, hay unas 900.000 personas que tienen una orden de deportación en EE.UU.

"Algunos de estos países son naciones pobres que pueden no tener los suficientes recursos, pero en el caso de China e India, que tendrían recursos, creo que no podemos especular diciendo que no quieren a estas personas de vuelta por ser criminales", le dijo a BBC Mundo el especialista en temas de migración David Leopold, expresidente de la Asociación de Abogados de Inmigración estadounidense.
"Creo que tiene que ver más con el papeleo que se tiene que realizar. Deportar a una persona de EE.UU. es un tema muy serio y delicado que necesita un complejo proceso", explicó.
Sin embargo, David Bier, del Instituto Cato de Washington y experto en temas de migración, cree que es una excusa.
"Países como China e India quieren evitar recibir en sus países a personas que han sido procesadas como criminales y deportadas por Estados Unidos, por eso se han demorado en diligenciar estos casos", le dijo a BBC Mundo.

Los indocumentados

Y es que la principal razón que esgrimen los países "no-cooperantes" con la política de deportación de EE.UU. es la falta de documentos que prueben de manera conclusiva la nacionalidad de la persona que deportan.
Zhu Haiquan, vocera de la embajada de China en Estados Unidos, le dijo a The New York Times que su gobierno está trabajando con EE.UU. para agilizar el proceso de deportación de los connacionales afectados, pero que debe primero certificar que el deportado es un ciudadano chino.
"Nos adherimos al derecho de primero verificar y recién después repatriar", señaló la vocera.


Derechos de autor de la imagenCASA BLANCA
Image captionTrump firmó este lunes un segundo "veto migratorio" para ciudadanos de 6 países de mayoría musulmana.

"Es una justificación. No ves al gobierno chino rechazando a científicos o a personas con un doctorado. Pero creo que con la agresividad que este gobierno está afrontando este tema, van a terminar siendo aceptadas en sus países de origen", señaló Bier.
El mismo argumento ha sido sostenido por otros gobiernos. Por ejemplo, en 2012 Haití se negó a recibir a Jean Jacques, un inmigrante de ese país que acababa de cumplir una condena por el intento de asesinato de un ciudadano estadounidense.
La razón que dio Haití para negarle el acceso al país fue en esa línea: el gobierno de EE.UU. nunca pudo probar la nacionalidad haitiana de Jacques.


Donald TrumpDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionDonald Trump ha señalado que aspira a expulsar a todos los indocumentados con antecedentes judiciales.

Jacques quedó en libertad en 2012, debido a resolución de la Corte Suprema de 2001 que señala que no se puede retener a una persona indocumentada por más de 180 días si su país de origen no lo recibe.
"Estas personas quedan en un limbo legal: aunque pueden circular por EE.UU., no reciben ningún estatus, ni mucho menos la ciudadanía", explicó Bier.
En 2015, Jacques fue condenado de nuevo a 60 años de cárcel, en esta ocasión por la muerte de una mujer de 25 años.
Sin embargo, a pesar de que durante años tanto el gobierno de China como el de India han rechazado recibir a sus nacionales, en los últimos meses han aceptado iniciar un proceso para normalizar este asunto.
Muestra de ello es que el gobierno indio aceptó recibir en 2016 dos vuelos desde EE.UU. con personas indocumentadas.
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PAÍSES "RECALCITRANTES" PARA EL ICE
1. Afganistán2. Argelia3. Burundi4. Cabo Verde
5. China6. Cuba7. Eritrea8. Gambia
9. Ghana10. Guinea11. India12. Irán
13. Irak14. Costa de Marfil15 Liberia16. Libia
17. Malí18. Mauritania19. Marruecos20. Sierra Leona
21. Somalia22. Sudán del Sur23. Zimbabue
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Cuba, el "más recalcitrante"

El ICE señala a Cuba como "el más recalcitrante" para acoger de regreso a sus nacionales.
En su informe de julio de 2016, el ICE anotó que una de las principales causas era la política de "pies mojados, pies secos" que permitía a los cubanos que llegaban a suelo estadounidense obtener la residencia permanente.


Bandera CubanaDerechos de autor de la imagenEZEQUIEL BECERRA
Image captionEl gobierno EE.UU. señaló que Cuba es el país "más recalcitrante" a la hora de recibir nacionales deportados desde EE.UU.

Pero esta política fue derogada por Barack Obama en enero de 2017. Entonces, un comunicado conjunto de ambos gobiernos abrió la puerta a que Cuba considere "caso por caso" la devolución de ciudadanos de ese país.
Sin embargo, eso no se ha concretado y, con la llegada de Trump a la Casa Blanca, parece complicarse su puesta en práctica.
La autoridad estadounidense cuenta 28.400 cubanos con orden de deportación que la isla hasta ahora se ha negado a recibir. La Habana sólo acepta a quienes llama los "excluibles", una lista de 2.700 que salieron del puerto de Mariel en 1980.

Represalias

Donald Trump se refirió a la disputa por los deportados que sus países rechazan en declaraciones del pasado septiembre, antes de ganar la elección.
"Hay por los menos 23 países que se niegan a recibir de nuevo a sus nacionales que son expulsados de EE.UU. Muchos de ellos son criminales. Y nosotros decimos: 'Ok, nosotros los mantenemos'", afirmó Trump.
Y agregó: "Eso no va a pasar conmigo. No va a pasar conmigo".


Banderas de China y EEUUDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl gobierno chino ha señalado que no se rehúsa a recibir a los nacionales deportados desde EE.UU., pero que primero debe verificar que estas personas sean ciudadanos de su país.

El debate que genera esta traba a la deportación efectiva de inmigrantes con historial criminal precede a Trump y ha enfurecido a quienes proponen leyes de control de la migración más estrictas.
Por eso, casos como el de haitiano Jacques y de otros criminales sin papeles han sido utilizados por varios congresistas para presionar al gobierno y lograr que sancione a los países que se nieguen a colaborar.
Pero hasta ahora, a pesar de que el gobierno de Estados Unidos puede cancelar las visas de los países que se rehúsen a recibir nacionales deportados, sólo Guyana ha sido efectivamente sancionado en el pasado.
Para el analista John Feere, del Centro de Estudios de Inmigración, es un tema de seguridad pública que debe ser resuelto a la brevedad.
"Parece que la seguridad nacional y pública hubiera sido enviada al asiento trasero para evitar molestar a países extranjeros. Los gobiernos extranjeros no deben estar a cargo de nuestras políticas de inmigración", le dijo al diario The New York Times.
Pero, por su parte, Bier señaló que hay otro aire en la administración: "Creo que Donald Trump está dispuesto a sancionar a los países que se nieguen a recibir a sus nacionales. Ya lo ha dejado claro en las órdenes ejecutivas que ha firmado", dijo el experto del Instituto Cato.
Y en eso está de acuerdo Leopold: "Creo que los problemas de Donald Trump van a llegar por otras vías, no por las relaciones con China e India en este tema. Creo que su política migratoria es la de separar familias y causar dolor y eso es bastante claro".

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