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ARTICLE 19 - MÉXICO | Conferencia de prensa: ONU reconoce violaciones a los derechos de Lydia Cacho (Video) | Publicado agosto 2, 2018




Conferencia de prensa: ONU reconoce violaciones a los derechos de Lydia Cacho  

Jan Jarab, representante en México de la ONU-DH, encabeza la conferencia de prensa en la que se dan detalles de esa resolución. Participan la propia periodista; Ana Cristina Ruelas y Leopoldo Maldonado, de Artículo 19, así como Ariel Rosales, editor del libro Los demonios del Edén.




Lydia Cacho

Lydia María Cacho Ribeiro (Ciudad de México, 12 de abril de 1963).

Periodista de izquierda, escritora, feminista, conferencista, activista de los derechos humanos.

Lydia Cacho ha recibido reconocimientos internacionales por investigar crímenes y desarrollar herramientas sociales y por su labor en enseñar nuevas técnicas de cómo enfrentar la esclavitud y la trata de personas en todo el mundo.

Fundadora de un refugio de alta seguridad para mujeres en México (CIAM Cancún A.C.). Lydia Cacho logró la primera sentencia por tráfico sexual de niños y pornografía infantil en México y en Latinoamérica (112 años de prisión).

Biografía

Lydia María Cacho Ribeiro es una ciudadana mexicana nacida en la Ciudad de México y que desde hace 20 años radica en la Ciudad de Cancún, Quintana Roo. Hija de Paulette Ribeiro, psicóloga y feminista y Oscar Cacho. Desde joven Lydia se involucró en la defensa de los derechos de las mujeres al seguir el ejemplo de su madre.

En el año 2000, fundó, en compañía de otras personas, el Centro Integral de Atención a las Mujeres CIAM Cancún, A.C., ​en Cancún, Quintana Roo, un centro especializado en atención a mujeres, niños y niñas que han sido víctimas de violencia doméstica y violencia sexual.

En 2004 Lydia caho escribio el libro Los demonios del Edén, en donde denuncia a la mafia de la pederastia en México y la explotación comercial del sexo con menores con la anuencia de la clase política e implica a varios personajes públicos.

Saltó a la luz pública por la denuncia penal que se hizo en su contra, por el supuesto delito de difamación que impuso el empresario libanés Kamel Nacif Borge en el estado de Puebla, y el escándalo político que tuvo lugar al implicar al entonces gobernador de Puebla y al empresario en una confabulación para violentar la ley en contra de la periodista. Los delitos que denunció Lydia Cacho tuvieron lugar en Cancún (Quintana Roo), donde ella residía y donde fue secuestrada por elementos policiacos de Puebla y trasladada de manera ilegal a ese estado, por orden del gobernador de Puebla, Mario Plutarco Marín Torres (PRI).

En 2005 Jean Succar Kuri6​, pederasta y corruptor de menores preso en Arizona, la amenazó de muerte junto con el personal que labora en el CIAM Cancún, A.C..

Lydia Cacho también fue amenazada por José Ramón Hernández, ex agente del Cuerpo Especial Antisecuestros de Torreón, Coahuila, y de Alfredo Jiménez Potenciano, presunto narcotraficante, por defender a las parejas sentimentales de éstos y protegerlas. Por esa razón, Lydia Cacho contaba con una escolta de la Agencia Federal de Investigación AFI, misma que fue burlada durante su detención y traslado a Puebla en diciembre de 2005 tras la demanda por difamación interpuesta por Kamel Nacif Borge, quien es señalado en el libro Los demonios del Edén, como amigo del pederasta detenido en Arizona.

El 14 de febrero de 2006 se dio a conocer la grabación de una llamada telefónica entre el gobernador de Puebla y Kamel Nacif, en la cual este último le agradecía el favor hecho por Marín al detener y procesar a Lydia Cacho; estos hechos sustentarían las denuncias hechas por ella. Gran parte de los políticos de México, organizaciones sociales y medios de comunicación exigieron la aclaración del caso e incluso la renuncia del gobernador.  Además, se menciona de manera colateral, en algunas de las grabaciones, a quienes fueron los gobernadores de Quintana Roo, Félix González Canto (PRI), de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía (coalición de partidos PAN, PRD, PVEM), al ex gobernador de Quintana Roo, Joaquín Hendricks Díaz, y al senador priísta Emilio Gamboa Patrón.

Hasta agosto del año 2007 el proceso judicial continuaba.

Hasta agosto del 2012, Lydia Cacho se hallaba temporalmente fuera de su país a causa de amenazas de muerte;​ la autora declaró que fue víctima de una amenaza directa, por medio de la intervención de una línea especial de teléfono a la que sólo podrían llegar a tener acceso los sofisticados equipos de la Marina Armada o de los cárteles que operan en Quintana Roo. Por consejo de asesores expertos en secuestros y ante el comentario de la Procuradora General de la República, Marisela Morales, quien le dijo "sería mejor que salieras unos meses del país", Lydia Cacho se autoexilió momentáneamente, en busca de reestructurar su esquema personal de seguridad. México es el país con mayor índice de violencia contra periodistas, a partir del 2011.

Fuente:  Wikipedia

The New York Times | COMENTARIO >> Frida Sofía o los peligros de la televisión en directo | Por DIEGO SALAZAR 4 de octubre de 2017


Miembros de la Marina de México negaron la existencia de la niña Frida Sofía, quien estaba supuestamente atrapada bajo los escombros de la escuela Enrique Rébsamen de Ciudad de México, el 21 de septiembre de 2017. CreditJosé Méndez / EPA

LIMA, Perú – El 20 de septiembre a las 9:18 de la mañana, un día después de que un terremoto de 7,1 grados sacudiera Ciudad de México, la periodista Danielle Dithurbide conectaba en directo con el set de Televisa Noticias desde el colegio Enrique Rébsamen.
El reporte de Dithurbide decía: “Estamos literalmente en la zona cero de esta desgracia y estamos viviendo un momento muy emocionante. Te puedo confirmar que están teniendo contacto con una niña con vida, le acaban de pasar una manguera para que pueda tomar agua(…) Te puedo confirmar que está con vida y que tan solo en unos minutos podremos estar al aire con el rescate de esta pequeñita”.
El rescate, supimos casi treinta horas después, nunca iba a ocurrir. La pequeñita “no fue una realidad”, en palabras del almirante Ángel Enrique Sarmiento, responsable junto con el almirante José Luis Vergara de las labores de rescate en el colegio. El jueves 21 a las 14:00, Sarmiento afirmaba ante las cámaras que no quedaba ningún niño por rescatar y que no tenía conocimiento de la versión según la cual la niña estaba atrapada en los escombros. Pese a que tanto él como Vergarahabían dicho lo contrario antes, incluso confirmando el nombre: Frida Sofía.
Como muestra un botón.Luego del desmentido de Sarmiento y de las disculpas que él y Vergara ofrecieron más tarde ante las cámaras, las redes sociales mexicanas estallaron contra los periodistas que relataron la historia. En Twitter y Facebook todos tenemos siempre a mano una antorcha y un trinche para linchar a quien, creemos, ha cometido un error. La Marina tuvo suerte de que fuera Televisa —y su querencia por las telenovelas— quien puso en pantalla durante dos días la historia de esa pequeñita inexistente bautizada con el nombre más mexicano que se nos pueda ocurrir. El odio a Televisa —y su siempre cuestionada relación con el gobierno— consiguió que pasáramos por alto el desastre que fue la gestión de los responsables del rescate en el colegio Enrique Rébsamen.
El miércoles 20 a las 14:39, el almirante Sarmiento apareció en directo ante las cámaras junto a tres rescatistas. Uno de ellos, Juan Ramiro de la Fuente, le explica que el escáner térmico ha detectado “dos temperaturas, este que vemos aquí puede ser tórax, o sea órganos vitales”. De la Fuente intenta ser precavido y recomienda volver a ingresar sondas y cámaras para cerciorarse. Sin embargo, un segundo rescatista a su lado sentencia: “Definitivamente, es un cuerpo con vida”.
Conversé por teléfono con De la Fuente. Me confirmó que Sarmiento se enteró al mismo tiempo que los televidentes de los hallazgos del escáner. Es decir, el responsable de las labores de rescate permitió que se le diera en cámara la posible confirmación de la detección de una sobreviviente —una información extremadamente sensible— convirtiendo un momento clave del supuesto rescate en un espectáculo televisivo.
Ahora que sabíamos que no había ningún cuerpo con vida, le pregunté a De la Fuente qué es lo que había podido detectar el escáner. “Detectó unas temperaturas”, me dijo. Esas temperaturas podían proceder de “una entrada de luz” o “un tubo o un cable expuesto al sol”. Los falsos positivos son “normales en un rescate”.
Sin una multitud de cámaras, De la Fuente seguramente habría podido explicarle esto al almirante Sarmiento, quien, a su vez, podría haber tomado con pinzas la delicada información. “Unas temperaturas” se convirtieron delante de las cámaras en “un cuerpo con vida”.
Muchos periodistas y parte del público ven en la transmisión en directo una cima del periodismo: un error que historias como esta desnudan. Esta creencia se basa en la idea de que la información trabajada por un periodista está mediatizada, y esa mediación es un obstáculo para conocer la verdad.Continue reading the main story
Foto

En esta imagen del 21 de septiembre, un hombre coloca flores en un monumento a las víctimas del derrumbe de la escuela Enrique Rebsamen tras el terremoto que sacudió Ciudad de México el 19 de septiembre. CreditRebecca Blackwell/Associated Press

Pero es debido a la mediación, a que un periodista se toma el trabajo y el tiempo de verificar, contextualizar y narrar unos hechos que ha presenciado o reconstruido, que el periodismo puede acercarnos a la verdad. En directo pueden presenciarse y hasta narrarse hechos, pero verificarlos o contextualizarlos se hace extremadamente difícil. El directo añade una barrera aún más alta, a veces infranqueable, a la complicada labor de hacer periodismo.
Tanto Danielle Dithurbide como otros periodistas que cubrieron el desplome de la escuela y ofrecieron detalles contradictorios sobre Frida Sofía tienen responsabilidad por haber transformado esta historia en una telenovela en vivo. Pero casi toda esa responsabilidad recae en la espectacularización propia de la televisión en directo antes que en el trabajo de uno u otro reportero.
Algunos de los periodistas, entre ellos Dithurbide, intentaron hacer periodismo. Luego de conversar con ella y contrastar su testimonio con decenas de horas de transmisión, los reportes de otros periodistas y las declaraciones de las distintas personas que hablaron en televisión, mi conclusión es que su trabajo estaba condenado al fracaso. No porque confiara en fuentes oficiales, como muchos criticamos, sino porque esas fuentes oficiales se encontraban montadas junto con los rescatistas en una montaña rusa de entusiasmo de la que nadie, ni siquiera los periodistas, supo bajarse.
Ese es uno de los peligros del directo: sin tiempo para digerir la información resulta extremadamente difícil, si no imposible, que un periodista haga a un lado las emociones de un rescate que ofrece un envión de esperanza en medio de la tragedia.
En una zona de desastre quien controla todo, incluido el flujo de información, debe ser la autoridad al mando. Los periodistas tenemos que hacer nuestro trabajo sin poner en riesgo las labores de esta, ya que de su éxito depende la vida de personas. Muchas veces, eso supone confiar en la información que nos brinda una fuente oficial. No debe ser una confianza a ciegas y debemos buscar formas de verificar suficientemente lo que se nos dice.
¿Qué podía hacer un periodista que retransmite en directo cuando alrededor reina el caos y el entusiasmo y la principal fuente de información es oficial? Podía haber buscado las listas de alumnos del colegio. Podía haber insistido en hablar con los supuestos padres, que aguardaban el rescate de su hija. Dithurbide me dijo que lo hizo, pero cuando uno de los supuestos padres señalados por el almirante Vergara le pidió respeto, accedió a su pedido y se retiró sin más preguntas.
El problema mayor en el colegio Enrique Rébsamen fue que quien debía controlarlo todo no lo hizo. Los oficiales de la Marina al mando no solo no controlaban el flujo de información y recibían datos sensibles delante de las cámaras. Además, oficializaban esa información repitiéndola minutos después frente a nuevas cámaras. Luego, los rescatistas que habían sido el origen de la información errónea volvían a compartirla con otros periodistas, sazonándola con detalles declarados por otra fuente minutos antes. Así, la información falsa crecía como una bola de nieve sin freno.
Fue de este modo que una niña inexistente mantuvo en vilo a un país gracias a la cámara de resonancia que construyeron unas autoridades irresponsables y unos medios presos de la espectacularidad del directo, sobre las ruinas de un colegio en el que murieron 19 niños y 7 adultos. Estos sí, todos de verdad. De ellos, dos semanas después, casi no sabemos nada.
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Aristegui Noticias (AN) | Juez declara Ilegal la terminación del noticiario de Aristegui en MVS | Redacción AN 27 julio 2017

La sentencia determinó que es falso que la periodista hubiese explotado ilegalmente las marcas de MVS; que hubiese infringido sus derechos de autor, violado las leyes de la materia, o que hubiese mentido o divulgado aspectos confidenciales del contrato.

Joaquín Vargas Guajardo, presidente del Consejo de Administración de MVS Comunicaciones y la periodista Carmen Aristegui (Foto: Rodolfo Angulo /Cuartoscuro)

Un juez federal emitió una sentencia a favor de Carmen Aristegui y determinó que a la radiodifusora MVS “no le asistía la razón ni derecho alguno para interrumpir o terminar” el noticiario dirigido por le periodista, informaron los abogados de la comunicadora.

El Juez Guillermo Campos Osorio, titular del Juzgado 14 de Distrito en Materia Civil en la Ciudad de México, resolvió que, de manera indebida e ilegal, se le impidió a Carmen Aristegui y a todo su equipo continuar con el programa de radio transmitido a nivel nacional durante más de seis años hasta el 15 de marzo de 2015.

La sentencia judicial fechada el 15 de julio pasado concluyó que el pretexto utilizado por la radiodifusora para terminar anticipadamente el contrato con Carmen Aristegui fue, en realidad, el anuncio del lanzamiento de la plataforma Méxicoleaks, sin que en ello hubiese existido conducta ilegal, ni de la conductora ni de sus colaboradores, y reiteró que la periodista jamás incumplió sus obligaciones contractuales o legales, de acuerdo con un comunicado emitido por el despacho Quijano, Cortina y De La Torre.

“El Juez Campos reconoció que Carmen Aristegui actuó de forma correcta al reclamar el indebido e injustificado despido de los periodistas  Irving Huerta y Daniel Lizárraga, miembros  de la Unidad de Investigaciones Especiales dirigida por Aristegui, desde la cual  se realizó el reportaje especial ‘La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto'”, añadieron los abogados.

La sentencia determinó que es falso que la periodista hubiese explotado ilegalmente las marcas de MVS; que hubiese infringido sus derechos de autor, violado las leyes de la materia, o que hubiese mentido o divulgado aspectos confidenciales del contrato.

También se absolvió a Aristegui de pagar cantidad alguna a MVS y se declaró que no había incurrido en ningún tipo de responsabilidad.

MVS queda totalmente expuesta, pues al haber sido ella quien demandó a la periodista, ahora tendrá que enfrentar las diversas consecuencias de su ilegal actuación”, afirmaron los abogados de la comunicadora.

Añadieron que, si bien MVS puede apelar la decisión del Juez Campos Osorio, tendrá que remar contra corriente porque, entre líneas, la sentencia deja ver que “MVS utilizó argumentos espurios y de mala fe, que seguramente no serán vistos con buenos ojos por el Tribunal Unitario de Circuito a quien toque resolver la apelación”.

Esta decisión también complicará para Joaquín Vargas Guajardo, presidente del Consejo de Administración de MVS, los diversos juicios que adicionalmente ha planteado contra Aristegui, pues los jueces encargados deberán atender las consideraciones vertidas en el fallo, así como aquellas que en su momento esgrimió sobre libertad de expresión y derechos fundamentales el juez federal Fernando Silva García, consideraron los defensores.

“Deberán considerar asimismo los amparos que plantearon miles de ciudadanos ante los Tribunales Especializados reclamando su derecho como audiencia afectada por el ilegal actuar del grupo concesionario”, agregaron.

Aseguraron que “lo más probable es que esta controversia regrese a la Suprema Corte, donde debió ser resuelta desde un principio, cuando la periodista pidió un amparo que se desechó en circunstancias muy cuestionables y en contra de Jurisprudencia obligatoria, a pesar de que ya se le había concedido la suspensión definitiva que perseguía precisamente el evitar que no se volviese irreparable la conducta que en esta sentencia ya ha sido declarada ilegal”.

“En éste, como en todos los casos, no se debe olvidar que la justicia que no es pronta y expedita no es justicia“, concluyeron los abogados.





(Tomado de Aristegui Noticias  (AN))

The New York Times | Los periodistas deben actuar ante los lobos autoritarios | Por ROBERTO HERRSCHER 9 febrero 2017


Marine Le Pen, lideresa del Frente Nacional, habla con periodistas afuera de la corte de Lyon, Francia, durante el juicio que se le siguió en 2015 por sus comentarios en los que comparaba a los musulmanes que oraban en las calles con una ocupación extranjera. CreditLaurent Cipriani/Associated Press

BARCELONA, España — El video es angustioso de ver. Marine Le Pen, la candidata del ultraderechista Frente Nacional de Francia, está hablando con periodistas cuando Paul Larrouturou, reportero del programa Quotidien de la cadena francesa TF1, le pregunta por las acusaciones de que su oficina usó fondos del Parlamento Europeo para pagar al personal de su partido. En ese momento, obedeciendo una orden invisible, dos enormes y macizos seguratas se llevan a Larrouturou a rastras hasta la puerta. Le Pen sigue contestando como si todo fuera normal. El periodista apela, cada vez más nervioso, a la libertad de prensa y a su derecho como reportero acreditado. Lo empujan. Sigue protestando. Lo cachetean. Le pegan. Solo otros dos periodistas reaccionan para defenderlo. Los demás toman los gritos del colega apaleado como una molesta interrupción.
El periodista radiofónico alemán Hans-Günter Kellner, expresidente de la Asociación de Corresponsales en España y formador de periodistas de América Latina en temas de memoria histórica, dice: “Si ya el mero hecho de que se emplea violencia física contra un periodista por el motivo que sea es grave, resulta incomprensible que los demás medios sigan con la cobertura como si no hubiera pasado nada, realizando preguntas a la candidata sin dar aparentemente importancia a que le ha pasado a su compañero. Esto recuerda a los peores momentos de Europa y especialmente de Alemania; los periodistas no pueden aceptarlo”. Detrás del ataque, la espantosa normalización.
La Europa de hoy está viendo crecer movimientos xenófobos violentos, poco amigos de la prensa independiente. En Grecia el partido filofascista Amanecer Dorado declaró la guerra a los reporteros de diarios de izquierda. En 2013, al salir de los juzgados en una de las causas en su contra por amenazas, su vocero Ilías Kassidiaris —quien luce una esvástica nazi tatuada en el brazo— escupió a los periodistas que querían entrevistarlo al grito de “¡Abrid paso, no grabéis o empezaré a romper cosas!”.
Esto no es nuevo. El trato hacia los reporteros preguntones es desde el comienzo de la prensa de masas uno de los signos para identificar a los candidatos y gobernantes autoritarios. El presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt, quien gobernó de 1901 a 1909, ya había acuñado un nombre para los periodistas que lo molestaban: muckrakers, paleadores de estiércol.
Pero el drama se está intensificando en ambas orillas del Atlántico a medida que surgen y llegan al poder líderes populistas que apelan a un lenguaje violento hacia los inmigrantes, los defensores de los derechos de las mujeres y otras formas de sexualidad, y todos los que osan criticar sus ideas o sus políticas o investigar sus manejos de dinero público, empezando por la prensa.
En Estados Unidos, el entonces candidato republicano Donald Trump ya había incursionado por este camino, aunque con menos violencia explícita. El 25 de agosto de 2015 el periodista mexicano-estadounidense Jorge Ramos fue sacado a empujones de una conferencia de prensa de Trump por hacerle una pregunta incómoda sobre el muro que este prometía construir. Y los demás periodistas también siguieron haciendo preguntas como si nada.
El peligro de no ver la amenaza que representan los líderes que atacan a los periodistas incómodos ya lo había visto en 1933 Noel Panter, del Daily Telegraph de Londres. Panter fue el primer corresponsal extranjero que tuvo el honor de ser expulsado de la Alemania de Hitler por escribir sobre lo que veía. Su delito: describir con precisión una marcha de 20.000 tropas de asalto en Múnich.
En su libro Reporteando en la Alemania de Hitler, Will Wainewright cuenta esta historia, y enfatiza que si no hubiera sido por la presión del gobierno y la opinión pública en Gran Bretaña, la suerte de Panter hubiera sido mucho peor. Panter “fue increíblemente valiente porque muchos corresponsales en Alemania obedecieron a los nazis: sabían que si decían algo que les disgustaba serían expulsados”, escribe Wainewright.
Y después nos preguntamos por qué el mundo tardó tanto en enterarse de qué pasaba dentro de las fronteras de Alemania.
Lo que ocurrió en la Alemania nazi resuena en lo que sucede hoy, tanto por la orientación política como por los métodos de los partidos de corte autoritario que surgen a la sombra de la crisis, la frustración y la ignorancia.
En América Latina también han arreciado en los últimos años los ataques de líderes contra los reporteros que les hacen preguntas incómodas. Desde caudillos de derecha como el colombiano Álvaro Uribe, quien sindicó peligrosamente a periodistas críticos como aliados de la guerrilla, hasta populistas de izquierda como el ecuatoriano Rafael Correa, quien se ha querellado contra medios opositores exigiendo sanciones draconianas, América Latina muestra que la estrategia de silenciar el mensaje atacando al mensajero no es solo de neonazis y nacionalistas europeos o de Donald Trump.
Estos ataques no son solo contra los periodistas. Son una amenaza contra todos los que no están dispuestos a obedecer sin chistar.
Este es el mundo que viene si no nos unimos y lo paramos. Vienen tiempos duros. Si los reporteros no son capaces de unirse para defender a un compañero de grandotes como los de Marine Le Pen, nos agarrarán de uno en uno. Los guapos del barrio se saldrán con la suya y podrán seguir mintiendo y exigiendo respeto y obediencia. Solo los podrá parar la unidad y la valentía colectiva, de los periodistas y de la población.
Los periodistas deberíamos prepararnos para estos ataques que, me temo, apenas comienzan. Si un político o funcionario se niega a contestar la pregunta de un colega o siquiera a escucharlo, hay que dejar de preguntar hasta que le haga caso. Si se expulsa a uno de los nuestros, exigir que vuelva o amenazar con salir en masa. Y si se le zarandea o pega, como pasó con Larrouturou, protegerlo y arroparlo y enfrentar juntos el mal.
Ojalá el gremio se ponga de acuerdo para defendernos y defender el derecho del público a saber la verdad. Pero me temo que hasta hoy muchos periodistas siguen sin entender la gravedad de lo que está pasando y actúan como corderos frente al lobo.