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CUBADEBATE | Bases militares de EEUU en Colombia apuntan a Venezuela | 11 mayo 2016

En este artículo: Bases Militares, Bases Militares de Estados Unidos, Colombia, Estados Unidos

Infografía de las bases militares de Estados Unidos en Colombia (Archivo de 2009)
Infografía de las bases militares de Estados Unidos en Colombia (Archivo de 2009)
Larandia, Tres Esquinas, Arauca, Puerto Leguízamo, Leticia y Florencia, bases militares de Estados Unidos en Colombia, trabajan en la formación de un “arco estratégico” enfocado a una potencial intervención en territorio venezolano.
Según afirma este miércoles el Semanario Voz, el objetivo sería intervenir militarmente en Venezuela, derrocar al presidente Nicolás Maduro y frustrar la Revolución Bolivariana y los cambios sociales que ella entraña.
Agrega Voz que el anillo militar estaría integrado además por tropas de asalto norteamericanas acantonadas en las bases de “control y monitoreo” Reina Sofía, de Aruba, y Hato Rey, de Curazao, y el centro de operaciones tendría asiento en la base de Palmerola, en Honduras, la mayor instalación extrajera de esa naturaleza en territorio latinoamericano.
El semanario añade que la denuncia en ese sentido fue hecha el domingo pasado por la agencia Anncol, la cual aseguró que el plan operativo de intervención contra Venezuela está contenido en un extenso documento del Comando Sur de los Estados Unidos, denominado “Operación Venezuela Freedom-2”, suscrito por su comandante, el almirante Kurt Tidd.
Precisa que ese texto del Comando Sur contiene 12 tareas tácticas y estratégicas orientadas a buscar las condiciones políticas, económicas y militares para ejecutar la “Carta Democrática” de la OEA y legitimar de esta manera la intervención militar norteamericana en la vecina nación.
Comenta Voz que ese propósito intervencionista coincide con las gestiones del actual secretario general de la OEA, Luis Almagro, en cuanto a su apoyo a los planes de la oposición golpista de la derecha venezolana.
Recuerda, asimismo, que el anterior jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, en unas declaraciones a la televisora CNN en octubre de 2015, reconoció que Washington está dispuesto a intervenir en el país bolivariano si la OEA o la ONU lo solicitan.
De ahí la reacción del presidente Nicolás Maduro, que no ha vacilado en calificar tal despropósito como un grosero plan intervencionista, reseña el órgano oficial del Partido Comunista de Colombia.
Voz cita el documento “Operación Venezuela Freedom-2” en el sentido de que “si bien en la situación militar no podemos actuar ahora abiertamente, con las fuerzas especiales aquí presentes, hay que concretar lo anteriormente planificado para la fase dos de la operación tenaza”.
En su extenso artículo, la publicación calificó de curioso que en momentos en que se conoce este plan contra Caracas, apoyado por sus bases en territorio colombiano, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, fue recibido en el Pentágono por el subsecretario de Defensa, Robert Work, quien le ratificó el respaldo a la nueva fase del Plan Colombia.
(Con información de Prensa Latina)
(Tomado de CUBADEBATE)
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RED VOLTAIRE | Estados Unidos instalará una nueva base militar en Perú | por Ariel Noyola Rodríguez 19 enero 2017


SUDAMÉRICA BAJO AMENAZA

Estados Unidos instalará una nueva base militar en Perú

Luego de la destitución parlamentaria de Dilma Rousseff (Brasil) y el arribo de Mauricio Macri a la Casa Rosada (Argentina), Estados Unidos intenta desesperadamente incrementar su presencia militar en América Latina, y especialmente, en el Cono Sur. Perú, uno de los países que integran la Alianza del Pacífico, es la víctima más reciente de las incursiones imperiales de Washington. El gobierno regional del Amazonas (Perú) aprobó a finales de 2016 la instalación de una nueva base militar de Estados Unidos que, ante la opinión pública, se presenta como un centro de respuesta frente a desastres naturales.

El almirante Kurt W. Tidd, comandante del Mando de las fuerzas estadounidenses en Sudamérica (US SouthCom).

A tan sólo unos días de abandonar la Casa Blanca, Barack Obama decidió no perder la oportunidad de reforzar el despliegue de tropas estadounidenses en Sudamérica.
Sucede que el gobierno regional de Amazonas (Perú), el Comando Sur de Estados Unidos (U.S. Southern Command o SouthCom) y la empresa Partenon Contratistas E.I.R.L., acaban de firmar el proyecto de instalación de una nueva base militar, camuflada bajo el nombre de Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) del Amazonas [1]. El financiamiento de la obra será de poco más de 1 350 000 dólares y, tomando como fecha de inicio el 29 de diciembre de 2016, se concluirá en aproximadamente 540 días.
De acuerdo con la información proporcionada por el gobierno peruano, la base militar estadounidense tendrá un helipuerto de 625 metros cuadrados; un edificio de dos pisos, en el primero habrá un almacén de ayuda humanitaria de 1 000 metros cuadrados, y en el segundo funcionará el COER junto con los módulos operativos (logística, comunicaciones, monitoreo y análisis, etc.); además, contará con una sala de reuniones, una sala de prensa, dormitorios y un estacionamiento de 800 metros cuadrados.
No cabe duda, es intervencionismo disfrazado de ayuda humanitaria. A contrapelo de lo que se sostiene de manera oficial, no se trata de una estrategia orientada a fortalecer la capacidad de respuesta de los peruanos frente a las catástrofes naturales. Estados Unidos está clavando sus garras militares en el Cono Sur con el visto bueno del presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski. La soberanía de Sudamérica está bajo amenaza.
Estados Unidos ya no necesita lanzar guerras de conquista para hacer valer su hegemonía sobre el territorio latinoamericano; ahora el disciplinamiento se lleva a cabo de una forma mucho más sutil: a través de iniciativas de militarización encubierta [2]. Además de la lucha contra el terrorismo, Washington utiliza el combate contra el narcotráfico y su presunto compromiso con el respeto de los derechos humanos como excusas para entrometerse en los asuntos internos de otros países.
Perú constituye una plataforma decisiva para que Estados Unidos logre consolidar su plan de dominación sobre toda Sudamérica, una zona que, ya lo sabemos, posee reservas inmensas de recursos naturales estratégicos (gas, petróleo, metales, minerales, etc.). Por lo menos durante la última década, los gobiernos sudamericanos asestaron un tremendo revés a la gravitación económica y geopolítica de Estados Unidos en el continente.
Sin embargo, desde 2009 Perú no ha puesto resistencia alguna frente a la incursiones imperiales de Washington, con lo cual, se ha convertido en uno de los países de Latinoamérica que tienen una mayor presencia de fuerzas armadas norteamericanas en su territorio: antes de aprobar la instalación de esta nueva base militar en el Departamento de Amazonas, el Comando Sur de Estados Unidos ya se había establecido a sus anchas en las regiones de Lambayeque, Trujillo, Tumbes, Piura, San Martín y Loreto.
Cabe destacar que la cooperación militar entre Washington y Lima no se restringe a la instalación de bases militares; Estados Unidos ha conseguido introducirse de lleno en los aparatos de seguridad y defensa. Por autorización del Ministerio de Defensa de Perú, las unidades de operaciones especiales del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el Comando de Inteligencia y Operaciones Especiales Conjuntas y el Componente Especial del Vraem recibieron entrenamiento de parte de las fuerzas estadounidenses entre mayo y septiembre de 2016 [3].
En paralelo, las fuerzas peruanas han venido realizando un sinnúmero de ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos para, según sus argumentos, fortalecer sus estrategias de defensa frente a agresiones externas; uno de los ejercicios más importantes es el Ejercicio de Fuerzas Silentes (SIFOREX, por sus siglas en inglés), que se realiza cada dos años en el Mar de Grau, considerado uno de los ejercicios navales de mayor trascendencia internacional.
Perú refleja con claridad que Sudamérica atraviesa por momentos críticos y una fuerte campaña de hostigamiento. A la par de las dificultades económicas [4], la región es víctima de una poderosa ofensiva impulsada desde el exterior que intenta, a través de diversas formas, intensificar la presencia de Washington.
Las incursiones militares de Estados Unidos en la región se están abriendo camino a paso veloz, un tanto por el giro de varios gobiernos hacia el conservadurismo –fundamentalmente tras la llegada de Mauricio Macri a la presidencia de Argentina, y la destitución parlamentaria de Dilma Rousseff en Brasil–, y otro tanto por el esfuerzo permanente para socavar la influencia de países como China, Rusia e Irán [5].
Armarse hasta los dientes en Perú representa un asunto vital para Estados Unidos para, tiempo después, llevar a cabo la instalación de otra base militar en Argentina, justo en la frontera con Brasil y Paraguay [6]. Indudablemente, la construcción de un mejor futuro para los países sudamericanos corre un grave peligro…