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PROCESO.COM.MX | ANÁLISIS > Feminicidios y #EleccionesEdoMex, la gota que derramó el vaso | POR JENARO VILLAMIL , 30 MAYO, 2017


       Mujeres protestan contra los feminicidios en el Edomex. Foto: Antonio Nava



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CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hace un año Juanita “N”, de 44 años de edad, trabajadora del Sistema para Desarrollo Integral para la Familia en Toluca, salió de su oficina y fue secuestrada en Paseo Colón y Paseo Tollocan, dos de las avenidas más transitadas de la capital del Estado de México. Ningún policía vio nada. Ninguna de las miles de cámaras de seguridad que el priista Eruviel Ávila le compró a Seguritech grabó nada.
Transcurridos 52 minutos Juanita “N” apareció en un lote baldío de calzada El Pacífico. Le dieron 37 puñaladas. Le rebanaron las manos, le dieron piquetes en la garganta. Le quitaron su bolsa con pocas pertenencias. Juanita sólo alcanzó a llamar a su esposo para que acudiera en su auxilio. Demasiado tarde, falleció en el hospital.
La Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) no consideró que el asesinato de Juanita fuera un feminicidio porque así lo decidieron sus autoridades, aunque el artículo 281 del Código Penal de la entidad tipifica muy bien como características del feminicidio que a “las víctimas se les hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de su vida o actos de necrofilia”.
El caso de Juanita se sumó a los 263 que contabilizó el Observatorio Ciudadano en contra de la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México (Mexfem) tan sólo entre 2015 y 2016.
Sin embargo, la Procuraduría sólo admite 123 casos y no dice nada de las 2 mil 367 mujeres y niñas que han sido desaparecidas, no localizadas o se reportan ausentes desde hace seis años. En la mayoría de los casos se trata de menores de entre 15 y 17 años.
En Metepec, la “zona dorada” de la clase media y media alta del Estado de México, desaparecieron en junio de 2016 Josefina Chávez, de 60 años, y su hija Stephanie, de 30, mánager del equipo Tigres de futbol americano.
El caso generó una oleada de reacciones en redes sociales. La organización Change.org creó el hashtag #EncontremosAStephyPina. La señora Isabel Miranda de Wallace también intervino. La atención social se concentró en esta desaparición.
Ambas fueron encontradas sin vida en la playa Boquitas, Miramar, en Colima. El director de Seguridad Pública, Alberto Ramírez Manzur, negó que se tratara de un doble feminicidio. Era un caso de “santería”, justificó.
La explicación oficial generó una oleada de protestas y de indignación como no se veía desde el siniestro “suicidio involuntario” de la niña Paulette. Por primera vez, la “gente bien” de Metepec salió a marchar en contra de la inseguridad y de los feminicidios.
En Toluca se han ido sucediendo casos y hechos de abusos infinitos e impunes. Violaron a una menor en una casa y nadie ha investigado. En la escuela primaria donde estudió Enrique Peña Nieto mataron a una joyera por no dejarse extorsionar. Toluca y Metepec se han vuelto santuarios de narcos y de secuestradores provenientes de Michoacán.
Nadie se salva de esta pesadilla que ha enlutado al Estado de México en los últimos diez años. Las administraciones de Arturo Montiel, Enrique Peña Nieto y Eruviel Ávila llevan acumulados de 2000 a 2015 un total de 5 mil 163 asesinatos de mujeres, según un estudio del Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República.
Un récord que ninguna entidad tiene. Ni siquiera en Chihuahua, donde los feminicidios en Juárez convirtieron a esta ciudad fronteriza en un triste referente mundial.
Tan sólo en 2016 el Sistema Nacional de Seguridad ha documentado 2 mil 148 casos de violaciones y agresiones sexuales contra mujeres en el Estado de México. Esto explica que en encuestas recientes el 31% de las habitantes de esta entidad declaren que no se sienten seguras “ni en sus casas”.
Ecatepec, el municipio más poblado del país, el epicentro de la carrera política de Eruviel Ávila, se ha convertido en los últimos años en “la capital del feminicidio” mexicano. A pesar de la alerta de género, decretada para 11 municipios desde 2015, en Ecatepec ocurrieron entre ese año y 2017 un total de 44 casos. En un solo barrio, Ciudad Cuauhtémoc, se han registrado 10 feminicidios entre 2016 y 2017. Y sólo el 18% son atendidos por la procuraduría.
A Ecatepec le siguen en orden de mayor número de feminicidios los municipios de Naucalpan (17 casos), Toluca (16), Chimalhuacán (15), Chalco (13), Ciudad Nezahualcóyotl (12), Tultitlán (11), Ixtapaluca, Nicolás Romero y Tlalnepantla (con 9 cada uno), según el recuento de casos de Mexfem, sólo para el año 2016 que suman un total de 263.
Los feminicidios, las desapariciones, los secuestros, las agresiones sexuales y la violencia intrafamiliar se han disparado en los últimos años en el Estado de México.
Una explosiva combinación de red de corrupción criminal y de misoginia institucional ha disparado el fenómeno del descontento contra el PRI que explica la acelerada pérdida de preferencias electorales de este partido que siempre promete atender el problema y solamente lo ha agravado.
Paradójicamente, la primera en mencionar e insistir en el tema fue la candidata panista Josefina Vázquez Mota. Desde febrero y marzo de este año, Vázquez Mota habló de los feminicidios y prometió en el arranque de su campaña acabar en seis meses con esta oleada de crímenes. Algo que pocos le creyeron.
Delfina Gómez, exalcaldesa de Texcoco, también ha mencionado el tema varias veces. El 4 de abril afirmó en Ecatepec: “Creció tanto esta crisis en la tierra del gobernador (Eruviel Ávila) que hoy Ecatepec es la ciudad más peligrosa en el país para ser mujer”.
Juan Zepeda, exalcalde de Neza y candidato del PRD, insistió más en este tema prometiendo generalizar la alerta de género a los 125 municipios. El 22 de mayo pasado ofreció reabrir los casos a los que les han dado carpetazo.
El priista Alfredo del Mazo, tan distante de todo y de sus propios gobernados, ha hecho declaraciones genéricas, condenando los feminicidios, desvinculándolos del tema de la corrupción. Su propuesta es una “tarjeta rosa” para la compra del voto.
“Las mujeres seguimos siendo vistas como un botín político”, advirtió Mexfem en un boletín emitido en abril de este año.
Sin embargo, distintos observadores ya adelantan que si una razón explica la debacle del PRI en su granero electoral más importante está en algo que el Grupo Atlacomulco siempre menospreció: el respeto a la vida y a la integridad de las mujeres.
Comentarios: www.homozapping.com.mx
(Tomado de PROCESO.COM.MX)

PROCESO.COM.MX | ANÁLISIS > Lo que indican las encuestas del Edomex | POR PABLO GÓMEZ , 2 JUNIO, 2017


Los candidatos al gobierno del Edomex antes del debate. Foto: IEEM

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- De los sondeos de opinión sobre preferencias electorales en el Estado de México, publicados el pasado miércoles, unos otorgan la mayoría a la candidata de Morena, Delfina Gómez, mientras otros a Alfredo del Mazo, del PRI. Sin embargo, coinciden en quien tiene muchas más opiniones negativas es el abanderado del continuismo político, el priista. Este resultado empata con el consenso demoscópico de que sólo aprueba la gestión de Enrique Peña Nieto entre 20 y 25% de los encuestados.
La situación política del Estado de México es muy similar a la del promedio nacional. El fenómeno consiste en que el gobierno actual es el más reprobado que ha tenido México desde que se hacen encuestas de opinión con esa pregunta.
Mas existe otro dato interesante. La izquierda cuenta con la mayoría absoluta de los encuestados que piensan efectivamente votar el próximo domingo 4 de junio. Es la primera vez en el Estado de México que se arroja ese resultado. Sin embargo, a diferencia de anteriores elecciones, esa corriente nacional tiene dos candidatos al gobierno local (tendrá tres en las boletas, pues aparecerá el candidato declinante del PT).
El mayor problema, podría decirse, es del PRI, que tiene poco apoyo popular, pero eso no sería del todo exacto. La situación más comprometida corresponde a Morena y al PRD, pero no a sus candidatos ni a sus direcciones, sino a sus votantes, a la ciudadanía inclinada a favor de la izquierda. El partido del sol azteca aparece en todas las encuestas en el tercer lugar, con la mitad de las preferencias que registra Delfina Gómez (sólo Excélsior los ubica cerca).
Otro dato interesante es que el PAN no recuperó mucho espacio político con Josefina Vázquez Mota, aunque ella haya sido candidata a presidenta y tenga todo el apoyo de las diferentes corrientes que ahora se disputan la nominación dentro de ese partido. En realidad, no es un gran problema para Acción Nacional ocupar el cuarto lugar, sino que no le resulta una política sin alianzas y éstas sólo las puede hacer con el PRD, quien se encuentra en peor situación, pues éste ya no puede ganar un solo estado más que en alianza con el PAN, lo cual no es un dato en su favor, sino un deterioro profundo: una izquierda que no avanza sino que se limita a dar fuerza a una de las derechas a cambio de poca cosa, algunos puestos secundarios, quizá. El resultado es una especie de simbiosis entre derecha e izquierda; menos mal que sólo se trata de una facción de cada corriente, pero hay otras en ambos bandos.
La situación política no se caracteriza, sin embargo, por la ubicación de los partidos de oposición anteriores al surgimiento de Morena, sino por el desprestigio del gobierno de Peña Nieto y, consecuentemente, de su partido, el PRI.
Ahora bien, la cuestión relevante es que esa mala fama del oficialismo es capitalizada por Morena y su presidente, Andrés Manuel López Obrador, el líder más crítico de Peña, quien promete luchar contra la corrupción como sistema imperante en todo el Estado nacional. Eso se observa claramente en el Estado de México, donde Morena es la fuerza a vencer por parte de todo el aparato del gobierno federal.
Este último punto ya lo han hecho ver algunos periodistas analíticos, pero las encuestas del Estado de México lo reflejan con claridad. Hay un hartazgo popular y, naturalmente, tiene sus consecuencias. Esta situación ha llevado a que el gobierno y el PAN no busquen quitarse el lastre de la corrupción, sino presentar a López Obrador y su partido como algo igual. Una imagen en la que todos son corruptos, se piensa, lava toda corrupción, es como si, al hacerlo normal, se acabara con ese fenómeno como tal. Así van a seguir las cosas con independencia del resultado de las elecciones locales del próximo domingo.
La encuesta de El Universal consigna el dato de que 16.9% de los encuestados admite que ha sido objeto de ofrecimientos a cambio del voto. Eso sería un escándalo en muchos países, el cual provocaría una seria investigación, pero en México es normal para las autoridades electorales, algunas de las cuales ya han dicho que la compra de votos es consecuencia de la pobreza, ante lo cual nada pueden hacer. Así, otra característica de la próxima elección del Estado de México es que, como nunca antes, el oficialismo ha gastado recursos de origen público en la ilegal adquisición de votos: dos delitos, robar y comprar.
Estamos entrando a una situación en la que no es tan importante la inteligencia de los dirigentes políticos sino de los votantes. Veremos el próximo domingo en el Estado de México si esa inteligencia decide un cambio, el que quiere una inmensa mayoría ciudadana.
(Tomado de PROCESO.COM.MX)