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Mujeres protestan contra los feminicidios en el Edomex. Foto: Antonio Nava![]() Notas relacionadas
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hace un año Juanita “N”, de 44 años de edad, trabajadora del Sistema para Desarrollo Integral para la Familia en Toluca, salió de su oficina y fue secuestrada en Paseo Colón y Paseo Tollocan, dos de las avenidas más transitadas de la capital del Estado de México. Ningún policía vio nada. Ninguna de las miles de cámaras de seguridad que el priista Eruviel Ávila le compró a Seguritech grabó nada.
Transcurridos 52 minutos Juanita “N” apareció en un lote baldío de calzada El Pacífico. Le dieron 37 puñaladas. Le rebanaron las manos, le dieron piquetes en la garganta. Le quitaron su bolsa con pocas pertenencias. Juanita sólo alcanzó a llamar a su esposo para que acudiera en su auxilio. Demasiado tarde, falleció en el hospital.
La Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) no consideró que el asesinato de Juanita fuera un feminicidio porque así lo decidieron sus autoridades, aunque el artículo 281 del Código Penal de la entidad tipifica muy bien como características del feminicidio que a “las víctimas se les hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de su vida o actos de necrofilia”.
El caso de Juanita se sumó a los 263 que contabilizó el Observatorio Ciudadano en contra de la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México (Mexfem) tan sólo entre 2015 y 2016.
Sin embargo, la Procuraduría sólo admite 123 casos y no dice nada de las 2 mil 367 mujeres y niñas que han sido desaparecidas, no localizadas o se reportan ausentes desde hace seis años. En la mayoría de los casos se trata de menores de entre 15 y 17 años.
En Metepec, la “zona dorada” de la clase media y media alta del Estado de México, desaparecieron en junio de 2016 Josefina Chávez, de 60 años, y su hija Stephanie, de 30, mánager del equipo Tigres de futbol americano.
El caso generó una oleada de reacciones en redes sociales. La organización Change.org creó el hashtag #EncontremosAStephyPina. La señora Isabel Miranda de Wallace también intervino. La atención social se concentró en esta desaparición.
Ambas fueron encontradas sin vida en la playa Boquitas, Miramar, en Colima. El director de Seguridad Pública, Alberto Ramírez Manzur, negó que se tratara de un doble feminicidio. Era un caso de “santería”, justificó.
La explicación oficial generó una oleada de protestas y de indignación como no se veía desde el siniestro “suicidio involuntario” de la niña Paulette. Por primera vez, la “gente bien” de Metepec salió a marchar en contra de la inseguridad y de los feminicidios.
En Toluca se han ido sucediendo casos y hechos de abusos infinitos e impunes. Violaron a una menor en una casa y nadie ha investigado. En la escuela primaria donde estudió Enrique Peña Nieto mataron a una joyera por no dejarse extorsionar. Toluca y Metepec se han vuelto santuarios de narcos y de secuestradores provenientes de Michoacán.
Nadie se salva de esta pesadilla que ha enlutado al Estado de México en los últimos diez años. Las administraciones de Arturo Montiel, Enrique Peña Nieto y Eruviel Ávila llevan acumulados de 2000 a 2015 un total de 5 mil 163 asesinatos de mujeres, según un estudio del Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República.
Un récord que ninguna entidad tiene. Ni siquiera en Chihuahua, donde los feminicidios en Juárez convirtieron a esta ciudad fronteriza en un triste referente mundial.
Tan sólo en 2016 el Sistema Nacional de Seguridad ha documentado 2 mil 148 casos de violaciones y agresiones sexuales contra mujeres en el Estado de México. Esto explica que en encuestas recientes el 31% de las habitantes de esta entidad declaren que no se sienten seguras “ni en sus casas”.
Ecatepec, el municipio más poblado del país, el epicentro de la carrera política de Eruviel Ávila, se ha convertido en los últimos años en “la capital del feminicidio” mexicano. A pesar de la alerta de género, decretada para 11 municipios desde 2015, en Ecatepec ocurrieron entre ese año y 2017 un total de 44 casos. En un solo barrio, Ciudad Cuauhtémoc, se han registrado 10 feminicidios entre 2016 y 2017. Y sólo el 18% son atendidos por la procuraduría.
A Ecatepec le siguen en orden de mayor número de feminicidios los municipios de Naucalpan (17 casos), Toluca (16), Chimalhuacán (15), Chalco (13), Ciudad Nezahualcóyotl (12), Tultitlán (11), Ixtapaluca, Nicolás Romero y Tlalnepantla (con 9 cada uno), según el recuento de casos de Mexfem, sólo para el año 2016 que suman un total de 263.
Los feminicidios, las desapariciones, los secuestros, las agresiones sexuales y la violencia intrafamiliar se han disparado en los últimos años en el Estado de México.
Una explosiva combinación de red de corrupción criminal y de misoginia institucional ha disparado el fenómeno del descontento contra el PRI que explica la acelerada pérdida de preferencias electorales de este partido que siempre promete atender el problema y solamente lo ha agravado.
Paradójicamente, la primera en mencionar e insistir en el tema fue la candidata panista Josefina Vázquez Mota. Desde febrero y marzo de este año, Vázquez Mota habló de los feminicidios y prometió en el arranque de su campaña acabar en seis meses con esta oleada de crímenes. Algo que pocos le creyeron.
Delfina Gómez, exalcaldesa de Texcoco, también ha mencionado el tema varias veces. El 4 de abril afirmó en Ecatepec: “Creció tanto esta crisis en la tierra del gobernador (Eruviel Ávila) que hoy Ecatepec es la ciudad más peligrosa en el país para ser mujer”.
Juan Zepeda, exalcalde de Neza y candidato del PRD, insistió más en este tema prometiendo generalizar la alerta de género a los 125 municipios. El 22 de mayo pasado ofreció reabrir los casos a los que les han dado carpetazo.
El priista Alfredo del Mazo, tan distante de todo y de sus propios gobernados, ha hecho declaraciones genéricas, condenando los feminicidios, desvinculándolos del tema de la corrupción. Su propuesta es una “tarjeta rosa” para la compra del voto.
“Las mujeres seguimos siendo vistas como un botín político”, advirtió Mexfem en un boletín emitido en abril de este año.
Sin embargo, distintos observadores ya adelantan que si una razón explica la debacle del PRI en su granero electoral más importante está en algo que el Grupo Atlacomulco siempre menospreció: el respeto a la vida y a la integridad de las mujeres.
Comentarios: www.homozapping.com.mx
(Tomado de PROCESO.COM.MX)
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El Reino Unido dio un paso hacia la incertidumbre y, posiblemente, hacia el abismo este 29 de marzo.
En un día que coincidieron rituales sosos con un hecho histórico innegable, el gobierno británico comenzó formalmente su salida de la Unión Europea al entregar una carta a Bruselas, seguido por un discurso de la primera ministra Theresa May ante el parlamento. Ahora empiezan dos años de trámites de divorcio, con un resultado que es poco claro pero con negociaciones que podrían ser contenciosas y rencorosas.
El bloque europeo pierde por primera vez a un integrante, que además es la segunda mayor economía de la UE. La arquitectura multilateral que ha dado forma al mundo occidental desde la Segunda Guerra Mundial sufre así un severo golpe y abundan las preguntas sobre si el aparente giro hacia el nacionalismo marca el inicio de una era global más volátil.
La salida del bloque europeo ya ha llevado al Reino Unido a mirar hacia dentro, con un enfoque en las incertidumbres sobre si podrá mantener el acceso al mercado unificado europeo, demandas para controlar las fronteras e impedir la inmigración y una insistencia en “recuperar la soberanía”.
Los temas de soberanía nacional y restricciones migratorias resuenan en todo el Viejo Continente, por lo que muchos ven la salida británica como un presagio peligroso para el resto de la Unión Europea. Los británicos votaron por dejar la Unión Europea en junio pasado y, meses después, la elección de Donald Trump como presidente estadounidense solo fortaleció el sentimiento de que se esparcía un movimiento contra la política tradicional.

Pocos predijeron el brexit y muchos menos pensaron que la victoria de Trump sucedería. Pero tampoco pudieron prever que la Unión Europea, aunque herida y algo disfuncional, esté lejos de morir. Los partidos populistas han caído en las encuestas en Alemania y tuvieron resultados peores de los esperados en las elecciones de este marzo en Países Bajos, donde se pensaba que Geert Wilders podría convertirse en primer ministro. Los sondeos en varios países europeos muestran que hay descontento con el bloque pero que hay pocos deseos de que se desmorone.
En diciembre, los austriacos eligieron por un margen reducido a un presidente proeuropeo, Alexander Van der Bellen, por encima del ultraderechista Norbert Hofer del Partido de la Libertad. En España, los populistas de izquierda de Podemos quedaron por debajo de lo que los sondeos estimaban en las elecciones del año pasado y el primer ministro conservador Mariano Rajoy mantuvo el poder.
Tras ver las consecuencias del referendo del brexit y del voto presidencial estadounidense –la división política, la caída de la libra esterlina y los tropiezos de la Casa Blanca–, la pregunta es si los europeos han recobrado la sobriedad. Aunque todavía está por verse qué sucederá en Francia durante abril: los partidos tradicionales han hecho implosión y, si gana, la ultranacionalista de derecha Marine Le Pen ha prometido sacar a Francia de la UE. Por ahora, el proeuropeo Emmanuel Macron encabeza las encuestas.
Antes de las elecciones en Alemania, la canciller Angela Merkel se mantiene arriba en los sondeos y su principal contrincante ya no parece ser el partido antieuro y antimigrantes Alternativa para Alemania, sino el proeuropeo Martin Schulz, exdirigente del Parlamento Europeo.
Entre tanto, se puede estimar que los ganadores de la volatilidad actual incluyen a Rusia y China, países que pueden ejercer más poder de negociación con capitales europeas de manera individual que con un bloque unificado.
“El brexit sin duda fortalece los procesos de desintegración que ya hay en la UE, lo que le da un impulso a Rusia”, dijo James Nixey, encargado del programa de Rusia y Eurasia del grupo de investigación Chatham House. “La UE es más poderosa que un actor singular, incluso Alemania, por lo que, si algo debilita a ese rival en los términos de juegos de suma cero bajo los que se maneja Rusia, la voz rusa en Europa sale fortalecida”.
Pero incluso en Bulgaria, el país de la UE donde se considera que Moscú tiene mayor influencia, los votantes respaldaron al partido proeuropeo y de centroderecha en las elecciones recientes.

El Reino Unido, por su lado, se enfrenta a crecientes divisiones. El martes, menos de 24 horas antes de que May enviara la carta que invoca el artículo 50 del Tratado de Lisboa para la salida del bloque, el parlamento escocés votó para exigir un nuevo referendo de independencia. Es poco factible que una votación así suceda pronto, pues es necesaria la aprobación del gobierno británico en Westminster, pero el creciente nacionalismo en Escocia es un recordatorio de que a Londres le podría tocar una cucharada de su propia medicina.
El futuro es difícil de predecir. Algunos prevén que el país se convierta en una versión europea de Singapur, soberana tras su separación de los Estados que componen a Malasia y respetada a nivel mundial como un socio comercial importante. Otros advierten que el Reino Unido podría quedar más aislado, especialmente si los líderes europeos quieren desincentivar acciones similares al brexit.
“Hay un imperativo político para que el brexit no sea visto como un éxito”, dijo Mark Leonard, director del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, “porque cada gobierno en Europa enfrenta hasta cierto punto a nacionalistas en resurgimiento que serían inspirados o fomentados por un éxito así”.
En miras de mantener a flote el rol británico en el mundo, May ha girado hacia Donald Trump. Él y su principal asesor político, Stephen Bannon, son escépticos frente al multilateralismo, el libre comercio y las “alianzas involucradas”. La OTAN se podría mantener por su rol de seguridad (si todos pagan la cuota), pero la Unión Europea y las Naciones Unidas son un ejemplo del mundo que Trump y Bannon quieren desmantelar o, al menos, debilitar.
“El Reino Unido está zarpando hacia el mar”, dijo Leonard, “pero no encontrará a muchos con los brazos extendidos”, listos para recibirlos.




