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The New York Times | TECNOLOGÍA >> Amazon encuentra un equilibrio entre robots y empleados | Por NICK WINGFIELD 17 de septiembre de 2017


Amazon comenzó a introducir los robots en sus bodegas en 2014: máquinas que originalmente desarrolló Kiva Systems, una empresa que Amazon compró por 775 millones de dólares dos años antes. CreditBryan Anselm para The New York Times
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FLORENCE, Nueva Jersey — A finales del año pasado, Nissa Scott comenzó a trabajar en el almacén cavernoso de Amazon ubicado al sureste de Nueva Jersey, apilando contenedores de plástico del tamaño de un banco pequeño. Scott dice que no era la actividad más estimulante. Además, levantar los contenedores, que pesaban unos 11 kilos cada uno, también era agotador después de un turno de 10 horas.
Hoy, Scott, de 21 años, observa cómo su remplazo apila los contenedores: se trata de un gigante brazo mecánico de color amarillo brillante.
Su nuevo trabajo en Amazon es cuidar a varios robots al mismo tiempo, resolviendo sus problemas cuando es necesario y garantizando que tengan contenedores que cargar. Hace poco, la garra que se encuentra al final del brazo tomó un contenedor de la banda transportadora y lo apiló sobre otro contenedor, para formar columnas arregladas sobre tarimas de madera ubicadas alrededor del robot. Fue la primera ocasión en que Amazon mostró a un reportero ese brazo mecánico, la última generación de robots que utiliza en sus almacenes.
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Nissa Scott, de 21 años, vigila cómo un brazo robótico apila contenedores llenos de mercancía en una bodega de Amazon ubicada en Florence, Nueva Jersey. CreditBryan Anselm para The New York Times
“En mi opinión, es lo más desafiante para la mente que hay por aquí”, dijo Scott para referirse a su nuevo trabajo. “No es repetitivo”.
Tal vez no haya una empresa que personifique mejor las ansiedades y esperanzas alrededor de la automatización que Amazon. Muchas personas, entre ellas el presidente Trump, culpan a la empresa de haber destruido los trabajos tradicionales de las ventas minoristas al provocar que la gente comprara en línea. Al mismo tiempo, el crecimiento impresionante de la empresa la ha convertido en una máquina de empleos, con una necesidad insaciable de empleados de nivel básico para que trabajen en sus bodegas con el fin de satisfacer los pedidos de sus clientes.
La fuerza laboral a nivel mundial de Amazon es tres veces mayor a la de Microsoft y 18 veces más grande que la de Facebook y, la semana pasada, Amazon afirmó que abriría una segunda oficina en Norteamérica con una disponibilidad para 50.000 empleados.
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Los robots hacen posible el tipo de eficiencia que permite que los clientes pidan una gran variedad de productos 
y los reciban en un par de días. CreditBryan Anselm para The New York Times
Los robots hacen que el trabajo en el almacén sea menos tedioso y demandante en el aspecto físico, al mismo tiempo que hacen posible el tipo de eficiencia que permite que el cliente pida hilo dental después del desayuno y lo reciba antes de la cena.Para complicar aún más la ecuación, Amazon también está a la vanguardia de la automatización y ya ha encontrado nuevas formas de que los robots realicen el trabajo que alguna vez hicieron los empleados. En 2014, la empresa comenzó a introducir robots en sus bodegas: máquinas que originalmente desarrolló Kiva Systems, una empresa que Amazon compró por 775 millones de dólares dos años antes y que renombró como Amazon Robotics. En este momento, Amazon tiene más de 100.000 robots en acción por todo el mundo y planea añadir más.
“Es verdad que Amazon no podría funcionar con los costos que tiene y los precios que ofrece a sus clientes sin la automatización”, afirmó Martin Ford, futurista y autor de Rise of the Robots, un libro sobre la automatización. “Tal vez no recibiríamos nuestros pedidos en dos días”.
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Un brazo robótico en Florence, Nueva Jersey, toma contenedores llenos de mercancía con el objetivo de formar estanterías para otros almacenes de Amazon. CreditBryan Anselm para The New York Times
Las dinámicas entre las personas y las máquinas ocurren a diario en los almacenes de Amazon, los cuales se encuentran ubicados en lugares como Florence, Nueva Jersey, y Kent, Washington. En Kent, los robots parecen escarabajos gigantes que se apresuran mientras cargan anaqueles verticales sobre sus espaldas con mercancía que pesa hasta 1360 kilos. Cientos de ellos se mueven de forma autónoma dentro de una gran zona enjaulada y se siguen de cerca, pero no chocan.
En la orilla de la jaula, un grupo de trabajadores humanos —los “almacenadores”— meten productos en los anaqueles para rellenar su inventario. Los robots se llevan esos anaqueles y, cuando llegan las órdenes de los clientes para los productos que llevan en las espaldas, hacen filas en estaciones al otro lado de la jaula, como autos que esperan pasar por una caseta de cobro.
En ese lugar, los “recolectores” humanos siguen instrucciones en pantallas de computadora, toman los objetos y los colocan en contenedores de plástico, los cuales desaparecen en cintas transportadoras que llegan a los “empacadores”, personas que meten los productos en cajas de cartón destinados a los clientes.
Dave Clark, el alto ejecutivo a cargo de las operaciones en Amazon, señaló que la empresa quería que las máquinas realizaran la mayoría de las tareas monótonas y que las personas tuvieran trabajos que las mantuvieran ocupadas mentalmente.
“Tienes un nuevo objetivo cada vez”, afirmó Clark. “Encuentras cosas y las inspeccionas, tu mente está ocupada de un modo que creo que es importante”.
Los robots también reducen el tiempo que los empleados debían pasar caminando, lo cual hace que los recolectores de Amazon sean más eficientes y estén menos cansados. Además, permiten que Amazon coloque los anaqueles juntos, como autos en tráfico de hora pico, porque ya no se necesita espacio en los pasillos para los humanos. Mientras haya más densidad en el espacio de los anaqueles, habrá más inventario debajo de un techo, lo cual implica que los clientes tendrán una mejor selección.
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La empresa tiene más de 125.000 empleados en sus bodegas. CreditBryan Anselm para The New York Times
El almacén de Amazon en Florence es una muestra del tipo de trabajo en que las máquinas superan a las personas. Ocho brazos mecánicos operan en las instalaciones: una bodega donde se separan grandes cantidades de mercancía en unidades pequeñas y se distribuyen en centros de logística y envíos por todo el país.
Los brazos tienen el extraño nombre de “paletizadores robóticos”, pero los trabajadores les han dado una pizca de personalidad: cada uno tiene una etiqueta pegada con nombres como Stuart, Dave y otros de los minions de las películas Mi villano favorito. A diferencia de los robots en la bodega de Kent, cuyos diseños se basaron en las máquinas que Amazon obtuvo por medio de su adquisición de Kiva, estos brazos provienen de una empresa externa.
Amazon comenzó a instalarlos a finales del año pasado, no mucho tiempo después de que abrieran la bodega en Florence. El brazo robótico está configurado para recoger únicamente contenedores de tamaño estándar y no recoge objetos de otras dimensiones. En una demostración de las posibilidades a futuro, Amazon presentó una simulación de realidad virtual con prototipos de los conceptos de los nuevos robots, entre ellos un brazo adaptado con un elevador de horquilla para que mueva las tarimas.
Cuando Amazon instaló los robots, algunas personas que antes apilaban los contenedores, como Scott, tomaron cursos en la empresa para convertirse en operadores de robots. Muchos otros se cambiaron a las estaciones receptoras, donde clasifican de forma manual cajas grandes con mercancía y las meten en los contenedores. No se despidió a nadie cuando se instalaron los robots, y Amazon encontró nuevas funciones para los trabajadores desplazados, aseguró Clark.
“La gente no se fue a ningún lado”, agregó.
La pregunta es qué sucederá cuando lleguen las generaciones futuras de robots.
Por el momento, hay tareas en las bodegas —por ejemplo, recoger objetos individuales de los anaqueles, con todas sus diferentes formas y tamaños— en las que la gente supera a los robots. Amazon ha sumado 80.000 empleos en bodegas en Estados Unidos desde que introdujeron a los robots de Kiva, con lo cual alcanzaron un total de 125.000 empleados en los almacenes. Además, la empresa aseguró que continuará la oleada de contrataciones en las bodegas.
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Amazon mencionó que continuará la oleada de contrataciones en las bodegas. CreditBryan Anselm para The New York Times
Sin embargo, las empresas emergentes y los investigadores están luchando para superar los obstáculos técnicos pendientes. Amazon incluso patrocina un concurso anual para impulsar más innovación en la categoría.
Ford, el autor del libro sobre automatización, cree que solo es cuestión de tiempo para que cambie el panorama del empleo en los almacenes de Amazon.
“Supongo que esta tecnología eventualmente desplazará a mucha gente de esas bodegas”, señaló Ford. “No diría que va a desaparecer una gran cantidad de trabajos de un día para el otro. Tal vez el primer indicio es que no se deshacen de las personas, pero el ritmo de creación de trabajos es más lento”.
Clark de Amazon dijo que la historia demostraba que la automatización aumenta la productividad y, en algunos casos, la demanda de los consumidores, lo cual finalmente crea más trabajos. Explicó que los empleados de los almacenes continuarán trabajando en entornos llenos de tecnología.
“Es un mito que la automatización destruya el crecimiento neto del empleo”, afirmó.
En el caso de las instalaciones en Florence, la automatización abrió una nueva oportunidad para Scott.
En un momento, uno de los brazos tiró una bolsa y mandó por el suelo poco más de una decena de filtros de plástico para café con forma de cono. Scott presionó un botón con el fin de detener el brazo para que ella pudiera recoger el desastre de forma segura.
Después, los brazos comenzaron a trabajar de nuevo.
“El robot trabajará lo mismo todo el día”, mencionó Edward Cohoon, quien supervisa a Scott y otros trabajadores de Amazon mientras se ocupan de cuidar a los robots individuales. “Sus estómagos no gruñen”.
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BBC Mundo | Estados Unidos: ¿conseguirá Trump crear "miles de empleos" resucitando el carbón y acabando con la política medioambiental de Obama? | Redacción BBC Mundo 29 marzo 2017

Trump junto a varios minerosDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl presidente le prometió más trabajo a los mineros de carbón y de otros sectores de los combustibles fósiles.
Miles y miles de nuevos empleos: esa fue la promesa que hizo esta semana el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al firmar una orden ejecutiva que desmantela la política medioambiental impulsada por su predecesor, Barack Obama.
La prioridad económica de su gobierno será, según dijo, devolver los puestos de trabajo a miles de empleados de la industria de los combustibles fósiles.
"Vamos a poner a nuestros mineros a trabajar otra vez", aseguró momentos antes de firmar la medida.
Con el decreto, el presidente rompe con el plan de su predecesor, Barack Obama, de reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y busca menos intervención del gobierno para regular las operaciones del sector.
Pero no sólo los medioambientalistas están en contra, como era de esperar, también hay quien critica la orden por ser, en lo económico, de corto plazo y sin demasiado futuro.
Mineros de carbónDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl empleo en las minas de carbón se ha visto progresivamente disminuido en las últimas décadas.
Aunque la Casa Blanca insiste en que las medidas de Trump van a "ayudar a que la energía y la electricidad se mantengan asequibles, confiables y limpias para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleos".
Una noción con la que concuerdan varias empresas del sector energético en el país.
"Estas medidas son una buena manera de salir de la estrategia del gobierno anterior de hacer la energía más cara a través de costosas medidas que creaban desempleo y ahogaban nuestra economía", dijo el presidente de la Cámara de Comercio de EE.UU., Thomas J. Donohue.
Pero ambientalistas como Liz Perera, de la organización estadounidense Sierra Club, han calificado el decreto como "uno de los mayores ataques en contra de las acciones por el medioambiente que Estados Unidos haya visto jamás".
La principal preocupación, señaló Perera a la BBC, es que el gobierno estadounidense no considere el CO2 como el contaminante responsable del cambio climático y sea permisivo de su producción.

Corto plazo

El sector de generación de energía considera que, al menos en el corto plazo, las medidas de Trump protegerán a empleados en algunas regiones al país, señala Luis Fajardo, corresponsal de economía de BBC Mundo.
Por ejemplo, señaló, en las minas de carbón en el estado de West Virginia, una región de valor político para el presidente.
Un gráfico muestra la electricidad generada en Estados Unidos según la fuente energética. La de gas natural tiene el 33%, la del carbón 33%, la nuclear 20%, la hidroeléctrica 6% y otras renovables el 7%
En 2015, las empresas de carbón emplearon a unos 66.000 mineros, el número más bajo desde que el organismo de estadística del Departamento de Energía de EE.UU. comenzara a registrar estas cifras en 1978.
Durante el gobierno del expresidente Obama, entre 2009 y enero de este año, algunas regiones mineras lo señalaron de "hacer una guerra contra el carbón".
Pero muchas plantas cerraron no por las restricciones del pasado gobierno, sino por la polución de mercurio asociada con la combustión del carbón, explicó Matt McGrath, corresponsal de medioambiente de la BBC.
La fracturación hidráulica (fracking), además, impulsó una mayor producción de gas natural, una alternativa menos costosa y contaminante que el carbón.
En cualquier caso, las regulaciones ambientales más laxas de Trump pondrían a disposición energía más barata y, por ende, "la posibilidad de generar un impulso para contratar más gente", apuntó Fajardo.
Además, los detractores de la medida argumentan que el plan del presidente no se sostendrá en el futuro, en medio de un mercado mundial en el que las energías renovables ganan cada vez más terreno.
Incluso consideran la estrategia del republicano una manera de dejar pasar otras oportunidades de crecimiento económico.

Largo plazo

"Lo que hace esto es remover los incentivos para que la economía estadounidense progrese durante el siglo XXI y más bien invita a quedarse en el siglo XX", le dijo a la BBC Christiana Figueres, quien fue la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC).
Figueres citó los ejemplos de China e India, países que han estado deteniendo sus planes de construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón para desarrollar cada vez más energías renovables, como la eólica y solar.
Ambas naciones fijaron este objetivo para cumplir con sus compromisos en el Acuerdo de París, firmado en diciembre de 2015.
Un trabajador instala un panel solar en China.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionChina está apostando por las energías renovables, como la solar.
El histórico acuerdo contempla que los gobiernos diversifiquen sus economías lejos de los combustibles fósiles y reduzcan las emisiones de carbono (CO2) para intentar contener el aumento de la temperatura global.
Según Figueres, estos esfuerzos han abaratado los costos de la producción de energías limpias y han ido reduciendo la competitividad del carbón como fuente de electricidad.
En 2015, más de 769.000 estadounidenses trabajaron en el sector de energías renovables, mientras que 255.000 lo hicieron en la industria de petróleo, gas y minería de carbón, según un informe de 2016 de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).
Una planta eléctrica de carbónDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa quema de combustibles fósiles genera gases de efecto invernadero.
Muchos republicanos culpan a las regulaciones impuestas por Obama de la pérdida de empleos en el carbón.
Pero lo cierto es que el sector lleva décadas en contracción por la competencia del gas natural, la energía solar y las turbinas eólicas capaces de producir electricidad más barata que el carbón.
E incluso dentro del sector hay quien duda que sea posible un resurgimiento de gran ímpetu ante el nuevo panorama de opciones energéticas.
"Realmente no sé qué tanto puede la industria del carbón volver a ser lo que era", le dijo al diario The New York Times Robert E. Murray, director ejecutivo de Murray Energy, una de las compañías de carbón más grandes en el país.
En cualquier caso, los trabajadores mineros han recibido con entusiasmo las medidas del presidente estadounidense. Y allí estaban con él para la foto.