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The New York Times | CHILE >> Expertos aseguran que el cáncer no mató a Neruda y reaparece la hipótesis de que fue asesinado | Por PASCALE BONNEFOY 24 de octubre de 2017


Pablo Neruda después de ganar el Premio Nobel de Literatura en 1971 CreditLaurent Rebours/Associated Press

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SANTIAGO — El poeta chileno Pablo Neruda, ganador del Premio Nobel de Literatura, no murió de cáncer como indica su certificado de defunción, según un grupo internacional de expertos forenses que analizaron muestras de sus restos.
Es probable que la conclusión, anunciada el viernes en Santiago, la capital de Chile, aumente las especulaciones acerca de que Neruda pudo haber sido asesinado.
Poeta, diplomático y senador del Partido Comunista de Chile, Neruda murió el 23 de septiembre de 1973 a los 69 años, dos semanas después de un golpe militar que derrocó al gobierno de Salvador Allende. Se informó que la causa de muerte fue el cáncer.
Sin embargo, en 2011, su antiguo chofer, llamado Manuel Araya, afirmó en una entrevista con una revista mexicana que unos médicos de la clínica privada en Santiago donde trataban a Neruda lo envenenaron inyectándole una sustancia desconocida en el estómago. Araya no fue testigo de la inyección, pero dijo que Neruda se la describió en su lecho de muerte cuando los dos estuvieron solos.
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Expertos forenses en una conferencia de prensa celebrada el viernes en Santiago de Chile. Los más recientes exámenes de los restos de Pablo Neruda revelan que la caquexia por cáncer no fue la causa de su fallecimiento. CreditRodrigo Garrido/Reuters
En 2013, el juez chileno Mario Carroza ordenó la exhumación de los restos de Neruda y envió muestras a laboratorios de genética forense en Canadá y Dinamarca para su análisis.
Ahora estos expertos plantean dudas sobre la causa del fallecimiento y han dicho que encontraron una bacteria potencialmente mortal en una de las muestras, un molar.
El certificado de muerte de Neruda establecía como causa del deceso la caquexia por cáncer, que implica una pérdida de peso significativa, pero todos los especialistas forenses han encontrado que eso es imposible.
“Eso no puede ser correcto”, dijo Niels Morling, del departamento de medicina forense de la Universidad de Copenhague y quien participó en el análisis. “No había señales de caquexia. Al momento del deceso era un hombre obeso. Todas las demás circunstancias en la última fase de su vida apuntan a algún tipo de infección”.
La verdadera causa de su muerte, así como el origen de la bacteria, siguen sin conocerse. De acuerdo con el equipo de expertos, las bacterias mortales pueden haberse colado a los restos del esqueleto de Neruda desde el lugar donde está enterrado, o bien derivarse del proceso de descomposición.
“No podemos confirmar cómo llegó ahí la bacteria”, dijo Debi Poinar, investigadora asistente del Departamento de Antropología de la Universidad McMaster en Ontario, Canadá. “Debemos ser muy cuidadosos, pues hay muchas bacterias que se originan en la tierra y algunas de ellas son de las más patógenas. Tenemos algunos indicios de que se trata de una bacteria vieja, no moderna ni fabricada en laboratorio”.
Después de entregar sus hallazgos a Carroza, se pidió a los expertos que continúen investigando durante un año más para tratar de determinar el origen de la bacteria, lo cual podría definir si Neruda fue asesinado.
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The New York Times | CHILE >> Una exhibición revela el rol de Estados Unidos en el golpe militar contra Salvador Allende | Por PASCALE BONNEFOY 17 de octubre de 2017

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En la exhibición "Secretos de Estado", en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile, se puede escuchar una conversación telefónica entre Nixon y Kissinger. CreditTomas Munita para The New York Times
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SANTIAGO — Un viejo teléfono de disco suena insistentemente.
Los visitantes de la nueva exposición en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago que levantan el auricular escuchan a dos hombres quejándose amargamente por los lamentos de los medios liberales sobre el golpe militar que había derrocado a Salvador Allende, el presidente socialista de Chile, cinco días antes.
“Pero no se nota nuestra participación esta vez”, dice uno.
“Nosotros no lo hicimos”, responde el otro. “Es decir, los ayudamos”.
La conversación tuvo lugar un domingo de mañana, en septiembre de 1973, entre el expresidente Richard Nixon y su asesor de seguridad nacional, Henry Kissinger. Ambos estaban hablando de fútbol… y del violento derrocamiento de un gobierno elegido democráticamente a 8000 kilómetros de donde estaban ellos.
La oportunidad de escuchar la llamada es parte de “Secretos de Estado. La historia desclasificada de la dictadura chilena”, una exposición que ofrece a los visitantes una experiencia envolvente de la intervención de Washington en Chile y su relación de diecisiete años con la dictadura militar del general Augusto Pinochet.Para la exposición, dos actores hispanohablantes recrearon la llamada telefónica grabada con base en una transcripción desclasificada.
Un documento ampliado e iluminado dramáticamente establece el tono de la muestra en la entrada. Es un informe presidencial con fecha del 11 de septiembre de 1973, el día del golpe. Sus párrafos están censurados por completo; cada palabra ha sido oscurecida.
Una galería subterránea iluminada con sutileza guía a los visitantes a través de un laberinto de documentos —informes presidenciales, reportes de inteligencia, cables y memorandos— que describen operaciones secretas y reuniones de inteligencia llevadas a cabo en Chile por parte de Estados Unidos desde los años de Nixon hasta la presidencia de Reagan.Continue reading the main story
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Peter Kornbluh curó la exhibición, que incluye documentos y memorandos redactados por la CIA. “La importancia de tener estos documentos es que las nuevas generaciones de chilenos pueden verlos”, dijo.CreditTomas Munita for The New York Times

“Hay una arco narrativo que es muy dramático cuando juntas estos documentos”, dijo Peter Kornbluh, el curador de la exposición, analista sénior en el Archivo de Seguridad Nacional en Washington y director de su Proyecto de Documentación de Chile. “Han proporcionado revelaciones y han sido titulares; han sido utilizados como evidencia en acusaciones de derechos humanos y ahora están contribuyendo al veredicto de la historia”.
En la exposición están a la vista documentos que revelan intercambios secretos acerca de cómo prevenir que el Congreso de Chile ratificara la victoria de Allende en 1970, planes de operaciones encubiertas para desestabilizar su gobierno e informes acerca de un oficial militar chileno que informaba al gobierno estadounidense del próximo golpe y también pedía ayuda.
Hay un cable de la CIA a sus funcionarios en Santiago después de una operación fallida en octubre de 1970 para evitar que Allende tomara el cargo, lo cual hizo ese noviembre. La CIA proporcionó armas para el plan, lo cual dio como resultado el asesinato del comandante en jefe del ejército, el general René Schneider, y la agencia después envió dinero para ayudar a algunos de los conspiradores a escapar del país.
“La estación ha hecho un trabajo excelente de guiar a los chilenos a un punto hoy en día en el que una solución militar es por lo menos una opción para ellos”, dice el cable, en el que se elogia a los oficiales, aunque su complot fue frustrado.
La exposición incluye solo una pequeña muestra de los 23.000 documentos acerca de Chile que la administración de Clinton desclasificó entre 1999 y 2000 en respuesta a las peticiones internacionales de evidencia relacionadas con los crímenes de Pinochet. El antiguo dictador chileno fue arrestado en Londres en octubre de 1998 y esperó su extradición a España para enfrentar un juicio por cargos de violaciones a los derechos humanos durante su mandato.
Puesto que muchos otros países europeos también buscaron la extradición de Pinochet con base en el principio de la jurisdicción universal, Kornbluh, el curador, dirigió una campaña para convencer a la Casa Blanca de publicar registros clasificados que podrían servir en un posible juicio contra Pinochet.
Documentos sobre Chile de 1968 a 1991 provenientes de siete agencias gubernamentales estadounidenses, algunos de ellos fuertemente censurados, se publicaron como parte del Proyecto de Desclasificación de Chile del Departamento de Estado de Estados Unidos. La mayoría se desclasificó meses después de que Pinochet fuera enviado a casa desde Londres por razones humanitarias, pero aún a tiempo para contribuir con nuevas investigaciones judiciales en Chile.ontinue reading the main story
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En la exhibición pueden verse copias de las primeras planas de docenas de periódicos durante la era de Augusto Pinochet. CreditTomas Munita para The New York Times

Los registros de la exposición también describen a Pinochet, rastrean la información de inteligencia en torno a la represión brutal patrocinada por el Estado y detallan cómo el gobierno de Reagan dejó a Pinochet a su suerte en 1988, pues temían una mayor radicalización de la oposición.
“Estos documentos nos han ayudado a reescribir la historia contemporánea de Chile”, dijo Francisco Estévez, director del museo. “Esta exposición es una victoria en la lucha contra el negacionismo, los esfuerzos de negar y relativizar lo sucedido en dictadura”.
El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos abrió en 2010 durante el primer periodo de la presidenta Michelle Bachelet y ofrece una reconstrucción cronológica del gobierno de diecisiete años de Pinochet a través de artefactos, grabaciones, cartas, videos, fotografías, obras de arte y otros materiales. Cerca de 150.000 personas visitan el museo cada año y un tercio de ellos son grupos de estudiantes, dijo Estévez.
El Archivo de Seguridad Nacional donó una selección de 3000 documentos desclasificados al museo hace varios años, mientras que el Departamento de Estado proporcionó al gobierno chileno copias de toda la colección. Sin embargo, los chilenos casi no los han visto.
“Ver en un pedazo de papel, por ejemplo, que el presidente de Estados Unidos haya ordenado a la CIA que derrocara como medida preventiva a un presidente democráticamente electo en Chile todavía es sorprendente”, dijo Kornbluh. “La importancia de tener estos documentos en el museo es que las nuevas generaciones de chilenos en realidad los vean”.

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CIPER Chile | A 50 AÑOS DE SU MUERTE REVELAN QUE SALVADOR ALLENDE QUISO RECUPERAR SU CUERPO >> “Che” Guevara: los memos secretos de la CIA y la Casa Blanca sobre su ejecución | Por : Peter Kornbluh en Actualidad y Entrevistas Publicado: 13.10.2017


Cinco días después de que el Che Guevara fuera asesinado en Bolivia, altos mandos de la CIA y la Casa Blanca redactaron memorandos secretos que analizaban el significado de su muerte. Fueron enviados al entonces presidente de EE.UU., Lyndon B. Johnson. En uno de ellos aparece S. Allende intentando recuperar sus restos. El interés de Washington era claro: impedir que la revolución se extendiera en Latinoamerica. Uno de los memos aventuró: el deceso del Che “tendrá un fuerte impacto en desalentar a potenciales guerrilleros”. Se equivocaron: bajo su inspiración, las guerrillas continuaron en la región.
Hace unos 10 años los productores de la película que Hollywood filmó sobre el Che Guevara –protagonizada por Benicio del Toro y dirigida por Steven Soderbergh– viajaron a Miami para obtener mayor información sobre las circunstancias que rodearon la ejecución del Che. En un restaurante de La Pequeña Habana, el reducto de la comunidad de exiliados anticastristas en Estados Unidos, se reunieron con Gustavo Villoldo, el agente cubano-estadunidense de más alto rango enviado en 1967 por la CIA a Bolivia, para ayudar a rastrear y capturar al icónico revolucionario.
Villoldo llegó cargando una gruesa carpeta blanca, llena de objetos de recuerdo sobre la muerte del Che: fotografías originales, télex secretos, recortes de noticias y hasta las huellas digitales oficiales tomadas de las manos yertas del Che. El álbum registraba los resultados históricos de los esfuerzos encubiertos de la CIA para entrenar y apoyar a las fuerzas especiales de Bolivia, con el fin de que encontraran y eliminaran al Che y su pequeño grupo de guerrilleros.
El memo secreto. “Sólo para los ojos del presidente”.
El memo secreto. “Sólo para los ojos del presidente”.
Con detalles macabros, el retirado agente encubierto rememoró sus discusiones con los oficiales del Ejército boliviano cuando el cuerpo de Guevara llegó en helicóptero a la ciudad de Vallegrande, desde el pueblo de La Higuera, donde había sido capturado y ejecutado. Los bolivianos querían cortar la cabeza del Che, dijo, y preservarla como una prueba de que Guevara estaba muerto y eliminado para siempre. Según Villoldo, él los convenció de que mejor le hicieran una “máscara mortuoria” de yeso; y de que cortar y preservar sus manos sería evidencia suficiente.
Luego Villoldo explicó cómo hizo los arreglos para enterrar en secreto su cuerpo, en un lugar donde nunca podría ser hallado. Y, en efecto, durante 30 años los restos del Che estuvieron “desaparecidos”; pero en julio de 1997 sus huesos, excluyendo sus manos, fueron encontrados en una fosa ubicada al lado de una pista de aterrizaje en los suburbios de Vallegrande.
En un momento de la conversación Villoldo abrió la carpeta y sacó de ella un sobre blanco. Dentro había un mechón de cabello castaño. Como máximo souvenir de esta victoria de la Guerra Fría, afirmó orgulloso Villoldo, él cortó algunas hebras de la cabellera del Che antes de deshacerse de su cuerpo. “Básicamente las corté, porque el símbolo de la revolución era este tipo barbudo y de pelo largo que bajaba de la montaña”.
Según explicó Villoldo, “para mí era como cortar el símbolo mismo de la Revolución Cubana”.

“SERIO GOLPE PARA CASTRO”

Este sentir fue compartido por los funcionarios de la Casa Blanca. Sin duda, puede afirmarse que la captura y ejecución del Che Guevara fue la victoria más importante de Estados Unidos sobre Cuba y la izquierda militante de América Latina, durante la época de la intervención y la guerra contrainsurgente que Washington llevó a cabo en los decenios de 1960 y 1970. Altos oficiales de la CIA y la Casa Blanca redactaron numerosos documentos secretos que analizaban el significado del deceso del Che para Fidel Castro y Cuba; y para el interés de Estados Unidos en impedir que la revolución se extendiera en el espacio latinoamericano.
Uno de estos memorandos –clasificado como SECRET/SENSITIVE/EYES ONLY– fue preparado para el presidente Lyndon B. Johnson cinco días después de la muerte del Che. Incluye como apéndice un breve resumen del director de la CIA, Richard Helms, confirmando los detalles de las últimas horas del revolucionario (vea aquí ese documento). El reporte anexo de Helms “captura y ejecución del ‘Che’ Guevara” confirma que el argentino no murió de “heridas de combate” durante un enfrentamiento con el Ejército boliviano, como la prensa había reportado desde Bolivia, sino que fue ejecutado “a las 13:15 horas… con una ráfaga de fuego de un rifle automático M-2”.
Villoldo y su carpeta de recuerdos
Villoldo y su carpeta de recuerdos.
El memorando de la Casa Blanca también confirma que el gobierno de Bolivia intentó ocultar su papel en la ejecución del Che al alegar que su cuerpo había sido cremado y, por lo tanto, no podía ser repatriado a su país natal, Argentina, o a Cuba. Roberto, el hermano del Che, viajó a Bolivia para pedir que su cuerpo fuera entregado a la familia; y el entonces senador socialista chileno, Salvador Allende, solicitó formalmente que se le entregara a Chile, lo que Estados Unidos interpretó como un esfuerzo de Fidel Castro por recuperar sus restos. “Los bolivianos no desean una autopsia independiente que muestre que ellos ejecutaron al Che, y su propósito es no permitir que sus restos sean explotados (políticamente) por el movimiento comunista”, se le informó al presidente Johnson.
Según este informe, la muerte de Guevara “representa un serio golpe para Castro”. La CIA había interceptado mensajes clandestinos enviados de La Habana a Bolivia que revelaban que Fidel había intentado la insurrección en el país andino como “un show cubano diseñado para desatar un ‘movimiento de magnitud continental’”. Castro inclusive había convocado a La Habana a altos miembros del Partido Comunista de Bolivia para aconsejarles que no presentaran la insurrección como un movimiento nacionalista. Según los mensajes interceptados, él se refería más bien a un “movimiento internacionalista”.
En un memorando aparte, el asesor de la Casa Blanca Walt Rostow reforzó ante Johnson la argumentación de que “la muerte de Guevara tiene implicaciones significativas”:
  • “Marca la desaparición de otro revolucionario agresivo y romántico como Sukarno, Nkrumah, Ben Bella… y refuerza esta tendencia”.
  • “En el contexto latinoamericano, tendrá un fuerte impacto para desalentar a potenciales guerrilleros”.
  • “Muestra la solidez de nuestra asistencia de ‘medicina preventiva’ a países que enfrentan una incipiente insurgencia – fue el 2o Batallón de Rangers de Bolivia, entrenado por nuestros boinas verdes de junio a septiembre de este año, el que acorraló y atrapó (a Guevara)”.
¿Cómo reaccionaría Fidel? Los funcionarios estadunidenses estaban preocupados de que “pueda intentar y lograr recuperar el prestigio perdido” emprendiendo alguna acción dramática contra Estados Unidos… “como poner una bomba en alguna de nuestras embajadas o secuestrar personal diplomático”. El Departamento de Estado envió una alerta de seguridad precautoria a los embajadores estadunidenses en la región.
La Revolución Cubana, sin embargo, no se distinguía por involucrarse en actos de terrorismo internacional; ninguna bomba estalló en una embajada de Estados Unidos y ningún diplomático estadunidense fue blanco de un ataque. La reacción inicial de Fidel fue dar un discurso encendido, solemne y conmovedor durante el masivo acto fúnebre en honor de Guevara, que se realizó el 18 de octubre de 1967, y durante el cual dio respuesta directa a algunos de los puntos planteados en los informes clasificados que circulaban en los niveles más altos del gobierno estadunidense.
García y Villoldo. La CIA sobre el terreno.
García y Villoldo. La CIA sobre el terreno.
La muerte del Che, declaró, “fue un golpe fuerte, un golpe tremendo para el movimiento revolucionario”. Pero, agregó Fidel, “aquéllos que alardean de victoria, están equivocados. Están equivocados cuando piensan que su muerte es el fin de sus ideas, el fin de sus tácticas, el fin de sus conceptos de guerrilla, el fin de su teoría”.
La insurgencia continuó, como continuaron las operaciones contrainsurgentes dirigidas por Estados Unidos, particularmente en países de Centroamérica, como Guatemala y Nicaragua. De hecho, con apoyo logístico y entrenamiento cubanos, a un decenio de la ejecución del Che, el Frente Sandinista de Liberación Nacional se convirtió en un movimiento formidable que acabó derrocando a la dinastía de los Somoza. Los funcionarios estadounidenses estaban equivocados si creyeron que las ideas, los conceptos y las teorías de Guevara serían enterrados junto con su cuerpo. Tal vez sus fracasadas tácticas guerrilleras no fueron muy inspiradoras, pero su martirio a manos de la CIA sí acabó por serlo.

A SUBASTA

El destino de los objetos que evocan la muerte del Che ilustra bien este punto. Al final, Gustavo Villoldo decidió subastar su carpeta con recuerdos de la ejecución. La subasta se llevó a cabo el 25 de octubre de 2007 en las Galerías Heritage de Dallas. Inicialmente, el precio mínimo de salida fue de 50 mil dólares. Pero después de que la casa de subastas recibiera una solicitud de información por parte del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela –Chávez supuestamente intentaba adquirir el cabello del Che para devolverlo a su familia en Santa Clara, Cuba–, el mínimo se duplicó a 100 mil dólares.
Sin embargo, cuando el álbum de recuerdos pasó a la plataforma de remates sólo había un comprador: el dueño de una librería de Texas llamado Bill Butler, quien aceptó pagar esos 100 mil dólares, más otros 19 mil 500 dólares en comisión de ventas. Butler dijo a los reporteros que había hecho esa adquisición única porque el Che Guevara fue “uno de los revolucionarios más grandes del siglo XX”. (Traducción Lucía Luna)
Nota de la Redacción: Este texto fue publicado en la Edición Especial No. 55 de la Revista Proceso, bajo el título “El Che a 50 años. El Hombre, El Mito”.
(Tomado de CIPER Chile)
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