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RT | Insultos y fracaso en todos los frentes: Por qué la reunión con Trump fue "catastrófica" para Merkel 20 marzo 2017


La canciller de Alemania recibió "desaires e insultos discernibles" del presidente de EE.UU. en su visita a Washington, de la que "salió sin nada".

Insultos y fracaso en todos los frentes: Por qué la reunión con Trump fue "catastrófica" para Merkel
La canciller de Alemania, Angela Merkel, y el presidente de EE.UU., Donald Trump Jonathan ErnstReuters

La canciller de Alemania, Angela Merkel, recibió "desaires e insultos discernibles" en su primera reunión con Donald Trump, mientras que para el presidente de Estados Unidos solo fue "un día más" de "comportamiento escandaloso y controversia", sostiene el analista político John Lee en un artículo para RT.
Este especialista considera que las graves consecuencias de la rudeza a este nivel diplomático "no deben subestimarse", pero resulta aún más importante que Merkel "sabrá que salió sin nada" de ese encuentro.

"Comportamiento escandaloso" de Trump

Lee no pasa por alto el "desprecio escandaloso" que mostró el inquilino de la Casa Blanca a la líder germana cuando le propuso que se estrecharan la mano o cuando bromeó sobre el escándalo de espionaje de EE.UU. a Alemania y destacó que "por lo menos, tenemos algo en común", un comentario que a Merkel no le hizo gracia.
Esas y otras palabras revelaron "lo poco" que ambos tienen en común, mientras que la reacción de Merkel "ilustró el abismo infranqueable" que los separa: "No había química", resalta Lee, quien subraya la "importancia vital" de las relaciones personales entre líderes mundiales.

"Fracaso catastrófico" en todos los frentes

John Lee estima que Angela Merkel "tenía dos objetivos principales" en su visita a Washington: asegurar el apoyo de EE.UU. a una Unión Europea más fuerte y calmar las preocupaciones sobre el futuro de la OTAN y "fracasó de manera catastrófica en ambos frentes".
Así, Donald Trump reiteró "su gran apoyo" a la Alianza, pero recordó la necesidad de que sus integrantes contribuyan "de manera justa a los costes de defensa", mientras que Merkel concluyó de un modo "poco sincero" que estaba "satisfecha de saber" la importancia que el mandatario estadounidense le otorga a esa organización.
  • Cada país de la OTAN debe gastar, al menos, un 2 % de su PIB en defensa.
  • EE.UU. destina 650.000 millones de dólares anuales, un 3,61 %.
  • Francia, Turquía, Alemania, Italia y Canadá —todas potencias económicas— pagan menos del 2 % requerido.
Lee valora que a Trump le molesta especialmente la escasa contribución de Alemania porque, además de ser uno de los pocos países "que desafía económicamente" a EE.UU., "no pagará más". Si el líder norteamericano avanza en su "reconciliación" con Rusia, la viabilidad de la OTAN "se verá amenazada" y eso sería "una noticia muy mala" para los teutones.

La inmigración, otro tema de discordia

Para este periodista, otro asunto que confirma "el abismo" que existe entre los dos líderes es la inmigración. Donald Trump expresó que se trata de "un privilegio, no un derecho" porque "la seguridad de nuestros ciudadanos siempre debe ser lo primero".
Lee recuerda que ambos políticos han sido muy críticos con sus respectivas posturas al respecto en el pasado. De este modo, Merkel es contraria al veto migratorio de Trump, mientras que el presidente de EE.UU. cree que la canciller "cometió un error catastrófico, que fue aceptar a todos esos ilegales".

Un mensaje inequívoco

Cuando Trump se convirtió en presidente, Merkel "cometió un error" porque, tras haber criticado sus actitudes hacia las mujeres, decidió tratar al presidente de EE.UU. "con condescendencia" y, en una carta, escribió que sus países están "unidos por valores comunes: la democracia y la libertad, así como el respeto al imperio de la ley y la dignidad de cada persona, sin importar su origen, color de piel, credo, sexo, orientación sexual u opiniones políticas".
Sin embargo, Trump "no es un idiota" y se dio cuenta de que estas palabras "eran claramente un insulto condescendiente". En definitiva, para John Lee Trump y Merkel difieren "en tantos asuntos" que resulta difícil estimar que alguna vez se puedan "reconciliar del todo".

EL PAÍS | Trump: “La inmigración es un privilegio, no un derecho” > El presidente de EEUU y Merkel tratan de salvar sus diferencias en su primera reunión | JAN MARTÍNEZ AHRENS Washington 18 marzo, 2017


Merkel y Trump, durante su comparecencia conjunta en Washington. REUTERS / ATLAS
Salió a recibirla, se estrecharon las manos y repartieron sonrisas. En su primer encuentro, Donald Trump y Angela Merkel ensayaron ayer en Washington algo parecido a la amistad. En un intento de elevar la temperatura de una relación mal avenida, evitaron la disputa comercial, no citaron a Vladimir Putin y buscaron las coincidencias. Pero Trump no pudo evitar ser él mismo. Y si la canciller alemana fue liberal y defendió la diversidad, el presidente de Estados Unidos ensalzó el proteccionismo y consideró “la inmigración un privilegio, no un derecho”. Dos aliados, pero opuestos.
Entre Trump y Merkel hubo durante mucho tiempo algo más que distancia. El presidente de Estados Unidos sueña con construir muros; la canciller alemana sufrió en carne propia la dictadura de uno. Desde esa lejanía, ambos líderes trataron de reconstruir una relación que atravesaba mínimos históricos.
Para ello, Merkel se preparó la cita concienzudamente. Como buena doctora en Física no dejó nada al azar. Repasó años de declaraciones y entrevistas al millonario, incluida una que publicó la revista Playboy en 1990, y llegó dispuesta a ganarse al presidente de Estados Unidos mediante la persuasión. ““Mejor hablar uno con otro, que uno de otro. Somos aliados desde hace muchos años, tenemos intereses compartidos y no podemos olvidar la ayuda que nos brindó Estados Unidos después de la guerra”, dijo la canciller.
En esta búsqueda del consenso, Merkel se hizo acompañar en las reuniones de dirigentes de grandes compañías como BMW y Siemens. Con ellos delante, le resultó más fácil limar asperezas en el punto más conflictivo de la agenda: la balanza comercial. Frente al proteccionismo feroz de Trump y sus aplausos al Brexit, la canciller preconiza el libre mercado y una Europa fuerte. En este terreno, su. juego es doble. No sólo es la líder de una unión que desconfía del aislacionismo del republicano, sino que dirige un país con el mayor superávit comercial del planeta: 253.000 millones de euros el año pasado.
Son cifras que irritan profundamente al presidente y sus adláteres. EEUU tiene un déficit en su balanza de 470.000 millones (50.000 millones con Alemania). En su retórica proteccionista, la Casa Blanca ha llegado a acusar a Berlín de forzar un euro débil para multiplicar sus exportaciones y ha amenazado con levantar barreras fiscales a los productos alemanes. Merkel ha hecho ver que no lo consentirá y su Gobierno ha filtrado que está dispuesto a tomar represalias contra las empresas estadounidenses.
El asunto es pura dinamita y podía arruinar el encuentro. Para evitarlo, ambos buscaron el camino de la retórica. “Siempre hay diferencias, pero la tarea de un político es avanzar y hallar puntos de encuentro buenos para los dos. Hay que ser justos unos con otros”, indicó Merkel.
Trump, aunque intentó moderar su tono, no pudo dejar de quejarse, aunque sin citar a Alemania. “No soy aislacionista, pero entiendo que el libre comercio debe ser un comercio justo. Hemos sido tratados muy, muy injustamente durante mucho tiempo, y ha llegado la hora de que esto acabe”, afirmó el presidente de EEUU, quien no desaprovechó la oportunidad para atacar al “desastroso” Tratado de Libre Comercio.
El punto de mayor acuerdo fue la OTAN. Tras sus primeras invectivas contra la organización, Trump ha moderado el tono y transformado su ira en la exigencia de que, para 2024, los socios aumenten su esfuerzo en defensa al 2% del PIB. Una petición que Merkel se mostró dispuesta a aceptar y de la que ofreció como prueba el incremento del 8% este año en el presupuesto militar. Tampoco hubo discrepancias sobre Ucrania, Afganistán o la lucha contra el terrorismo. En este clima algodonoso ni siquiera se mencionó a Rusia y a su presidente, Vladímir Putin.
El objetivo era mostrar cara buena. Pero sin alharacas. Tampoco hubo gestos efusivos e incluso no faltaron los malentendidos, como cuando la canciller, en el despacho oval, le preguntó al presidente si se estrechaban la mano y Trump pareció no oírlo.
Merkel viajó a Washington con un ojo puesto en las elecciones de septiembre, donde cualquier desequilibrio puede ser letal para sus propósitos. Trump es altamente impopular en Alemania. Un blanco diario de la izquierda. Doblegarse ante el presidente de Estados Unidos tiene un alto coste en votos. Pero distanciarse en exceso también. La economía puede sufrirlo. Por ello Merkel jugó a la equidistancia. Tranquila, algo fría y sin estridencias. Nada que ver con los 19 segundos de saludo que le brindó el primer ministro japonés, Shinzo Abe, a Trump hace dos semanas. Lo que se vio en la Casa Blanca fue bien distinto. Más que dos amigos, se encontraron dos antagonistas condenados a entenderse.

IVANKA, AL LADO DE MERKEL

JOAN FAUS (WASHINGTON)
Se situó estratégicamente al lado de la política más poderosa del planeta. Ivanka Trump, sin un cargo oficial en el Gobierno de su padre, se sentó este viernes al lado de Angela Merkel en una mesa redonda en la Casa Blanca sobre formación vocacional en la que participaron empresarios estadounidenses y alemanes. Al otro lado de la mesa estaban Donald Trump y el marido de Ivanka, Jared Kushner, uno de los asesores más cercanos del presidente.
Ivanka Trump ya participó en un acto, sobre mujeres empresarias, tras la reunión que celebró en febrero su padre con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en la Casa Blanca. También acudió junto a su padre a un homenaje al primer soldado muerto en combate con Trump como presidente y lo acompañó a una visita oficial al Museo Nacional Afroamericano.
Su papel contrasta con la poca presencia pública de Melania Trump, la primera dama que tiene previsto seguir viviendo en Nueva York hasta que su hijo termine el curso escolar.
Pese a no tener un cargo formal, Ivanka asesora a su padre en asuntos relacionados con atención sanitaria y cambio climático. Se especula con que, como su marido, defiende una posición más progresista que la mayoría de asesores del presidente en asuntos sociales. Por ejemplo, según el diario The New York Times, Jared e Ivanka abogaron ante Trump a favor de mantener las protecciones al colectivo LGTB.

MÁS INFORMACIÓN

RT | ¿Qué estás haciendo aquí?: No se pierdan las miradas de Merkel a Ivanka Trump (FOTOS) 18 marzo, 2017

La mujer más poderosa del mundo no pudo disimular su gesto cuando vio a la hija del presidente de EE.UU. sentarse a su lado en un encuentro bilateral de alto nivel a pesar de que Ivanka Trump no ostenta ningún cargo oficial en la Casa Blanca.

¿Qué estás haciendo aquí?: No se pierdan las miradas de Merkel a Ivanka Trump (FOTOS)
Angela Merkel e Ivanka Trump (izq.).Jonathan ErnstReuters

La visita de la canciller alemana Angela Merkel a EE.UU. se ha visto marcada por varios momentos incómodos. Después del ya célebre momento en que el presidente se niega a estrecharle la mano, la mujer más poderosa de la escena política internacional se queda de piedra, a juzgar por su cara, cuando Ivanka Trump, que no ostenta ningún cargo oficial, se le sienta al lado en una reunión bilateral de alto nivel en la Casa Blanca.
Las cámaras captaron el momento en que Merkel mira de reojo a Ivanka para luego recomponerse rápidamente y compartir una sonrisa con la hija del presidente estadounidense.
La canciller germana se vio envuelta en otra situación extraña el día anterior, cuando se reunió cara a cara por primera vez con el presidente Donald Trump. Durante la sesión de fotografías en la Oficinal Oval, la mandataria ofreció un apretón de manos a Trump, gesto que el presidente estadounidense ignoró deliberadamente.
El rol de Ivanka en la Administración Trump sigue siendo una gran incógnita para todos, pues no ostenta ninguna responsabilidad. El mes pasado el portavoz de la Casa Blanca aseguró que su función es "ser útil y dar su opinión sobre una variedad de temas que le apasionan y preocupan", especialmente en el área del empleo femenino y el empoderamiento de la mujer.

RT | "Tenemos algo en común": La cara de Merkel tras una broma de Trump sacude la Red (MEMES) 18 marzo, 2017

Trump sigue sorprendiendo por su inesperado comportamiento: bromea con el espionaje y humilla a una reportera alemana frente a Angela Merkel. Los gestos de la canciller germana se han vuelto virales.

"Tenemos algo en común": La cara de Merkel tras una broma de Trump sacude la Red (MEMES)
Angela Merkel observa a Donald Trump en rueda de prensa.Jonathan ErnstReuters

La canciller alemana, Angela Merkel, ha sido la más cercana testigo del espectáculo que Donald Trump ha protagonizado durante las últimas horas en la Casa Blanca. La mujer más poderosa del mundo no ha logrado contener su gesto de sorpresa ante el comportamiento del nuevo inquilino de la Casa Blanca, que bromeó sobre el escándalo de espionaje de EE.UU. a Alemania durante una rueda de prensa.
"Sobre las escuchas, por lo menos tenemos algo en común. Quizás", soltó Trump. Tras haber pronunciado esta frase, el presidente hizo una breve pausa para dar tiempo a que los reporteros comenzaran a reírse. Merkel no necesitó palabras para expresar su asombro por lo inapropiado del comentario. Su rostro lo decía todo.



POTUS Trump finds common ground with Germany's Chancellor Angela Merkel and slams Obama

🔥Obama wiretapped us🔥
👊💥👊💥👊

😂😂😂😂😂😂
"La cara de Angela Merkel representa cómo nos venimos sintiendo [los estadounidenses] desde el 20 de enero", aseguró una usuaria de Twitter. 
La mandataria alemana procedió a reírse forzadamente tras la broma de Trump. Por so fuera poco, durante esa misma rueda de prensa el presidente humilló a una reportera germana delante de la canciller al sugerirle que dejara de leer "noticias falsas". En ese momento, Merkel no logró contener su cara de desprecio, similar a la que expresó cuando Ivanka Trump se sentó a su lado en una reunión de alto nivel.
Los temas de fondo que Angela Merkel y Donald Trump han discutido durante las últimas horas se han visto eclipsados por esta serie de inéditos gestos protagonizados por Trump, que comenzaron cuando el presidente de EE.UU. se negó a estrechar la mano de su contraparte.
"Trump es un niño que viste un traje"aseguró otro usuario, reflejando lo que varios internautas han publicado en redes sociales.