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RT | El Complejo Militar de Trump | 29 agosto 2017


Guerra nuclear con Corea del Norte. Guerra Fría II con Rusia. Guerra sucia en Yemen. Guerra indefinida en Afganistán. Guerra económica contra Venezuela. Guerra retórica con Irán. Guerra de muros con México. Guerra racial en Estados Unidos. Para ser el presidente que prometió la "no intervención" y "América Primero", en apenas ocho meses Donald Trump se ha convertido en el rey de las guerras. Y hay todo un sector de militares estadounidenses y empresas multimillonarias que están salivando con la prospectiva de ampliar y expandir el poderío militar estadounidense.
Por primera vez en la historia contemporánea del país, Trump ha militarizado la Casa Blanca, colocando a generales en los cargos del gabinete presidencial más importantes sobre políticas de seguridad y defensa, y difiriendo al Pentágono las decisiones directas sobre operaciones de combate. Su jefe de despacho, John Kelly, es un general de los marines quien, además de servir brevemente como secretario de Seguridad Interior de Trump —endureciendo las políticas antimigratorias— también fue comandante del Mando Sur del 2012 hasta 2016, cuando Washington intensificó su política agresiva hacia Venezuela.
El general H.R. McMaster es el asesor de Seguridad Nacional de Trump, ocupando el cargo después del escándalo vinculado con Rusia que forzó la renuncia del general Michael Flynn apenas comenzando su gestión. McMaster es un veterano de las guerras en Irak y Afganistán y un militar muy respetado dentro del Pentágono. Militarista hasta los tuétanos. El secretario de Defensa de Trump, Jim Mattis, es otro marine, conocido por su apodo 'perro loco', es veterano de guerra y fue comandante de las operaciones en Irak y Afganistán más polémicas, incluyendo la masacre en Faluya, Irak, en 2004.
Tal vez a algunos de los que lean estas líneas les parezca normal que militares distinguidos ocupen altos cargos de defensa y seguridad del gabinete presidencial. Pero en Estados Unidos no es nada común. De hecho, para asegurar el control civil sobre las Fuerzas Armadas estadounidenses no está permitido que un militar ocupe el cargo de secretario de Defensa hasta por lo menos siete años después de su retiro oficial del servicio militar. En el caso de Mattis, el Congreso tuvo que aprobar una excepción para que pudiera asumir el cargo. Como era un Congreso con una mayoría republicana, pues, fue fácil lograrlo. Pero es por eso que fue hasta más preocupante cuando Trump cedió sus atributos como comandante en jefe a Mattis y al Pentágono en cuanto a la toma de decisiones directas sobre operaciones militares. Ya no hay participación civil directamente en las decisiones más importantes sobre el despliegue de fuerzas especiales, movimientos y misiones militares y otras operaciones de combate. Tal vez Trump no quiera que lo molesten sobre las decisiones de vida y de muerte en los campos de batalla. Prefiere ocuparse mandando tuits atacando a los medios que no le favorecen y a todos sus detractores. Que decidan los generales sobre la guerra. El presidente Trump prefiere ver tele y tuitear. Luego, tal vez en su pequeña mente, Trump se deshecha de toda la responsabilidad por las consecuencias de las guerras ejecutadas bajo su nariz.
La militarización del Gobierno de Trump no es solamente por la presencia de militares en su gabinete y la toma de decisiones en manos del Pentágono, sino también por la inclusión en su Gobierno de ejecutivos y consultores vinculados con grandes empresas del Complejo Militar Industrial, como Lockheed Martin, Raytheon y Dyncorp. Su secretaria de Educación, la multimillonaria Betsy Devos, es hermana de Erik Prince, fundador de la empresa contratista de guerra Blackwater (ahora conocida como Academi), quien tiene el oído de Trump. Si no fuera obvio que Trump iba a beneficiar a las grandes empresas de guerra —porque después de todo, son empresas y empresarios como él— su discurso sobre la guerra en Afganistán hace unos días lo dejó claro. Fue muy claro en su apoyo a la maquinaria de guerra, superando incluso a su predecesor Barack Obama, al que tanto criticó por mantenerse en Afganistán. Trump prometió guerra indefinida, miles de tropas estadounidenses más y un presupuesto milmillonario. Y además, Trump se negó a dar detalles sobre sus planes y estrategias militares con la excusa de que no quería revelar los secretos a los enemigos. En realidad, Trump ni siquiera está enterado de los pormenores y ni le interesa. Pero para sus aliados empresarios y los militares al mando en el Pentágono es un regalo tremendo. Tienen carta blanca para expandir las guerras y actuar en la clandestinidad, encubiertos e impunes de las leyes de transparencia en Estados Unidos porque es el propio presidente que les cedió sus poderes. Y como ya sabemos, Trump gobierna como le da la gana.
Su viraje sobre Afganistán no fue bien recibido por sus asesores y seguidores más cercanos de la ultraderecha nacionalista. Dos de ellos renunciaron a sus altos cargos en la Casa Blanca —Steve Bannon y Sebastian Gorka— ambos denunciando que Trump se había dejado llevar por los 'liberales' y el Complejo Militar Industrial. Ambos volvieron al medio de la extrema derecha, racista y xenófobo Breitbart News, prometiendo luchar por la visión del país que Trump ha traicionado. Hasta una guerra con sus seguidores ha lanzado Donald Trump.
No es solo la ampliación de la guerra en Afganistán y la posibilidad de una guerra nuclear con Corea del Norte que tienen al Complejo Militar Industrial haciendo "¡cha-ching!" por los negocios lucrativos que están cayendo como un aguacero. Trump también ha reautorizado la militarización de la Policía en Estados Unidos. Rescindiendo un decreto ejecutivo de Obama que prohibía la transferencia de equipamiento militar a los cuerpos de Policía locales, Trump ahora permitirá que vehículos armados, lanzagranadas y armas de alto calibre lleguen a manos de la Policía, lo cual podría resultar en mayor producción y venta de estos equipos, y más abusos de los derechos humanos.
Y desde luego está el tema de Venezuela. Trump no solo impuso "fuertes" sanciones económicas contra el país suramericano con la intención de imposibilitar su acceso a dólares, dificultar aún más su situación financiera y sembrar descontento e inestabilidad social en el país, sino que también amenazó con una intervención militar.
En un momento muy 'trumpiano' el flamante mandatario exclamó durante unas declaraciones espontáneas ante la prensa el 11 de agosto que en el caso de Venezuela "una opción militar no estaba descartada". Posiblemente su secretario de Estado, Rex Tillerson, quien se encontraba a su lado en ese instante, no compartía esa postura, pero mantuvo su cara inexpresiva y no dijo ni pío. Semanas después salió a la luz pública que el número dos de Tillerson, el veterano de la diplomacia estadounidense Thomas Shannon, había sostenido una reunión secreta con el entonces canciller de Venezuela, Samuel Moncada, el 23 de julio. El creciente desconecto entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado está más que claro en el caso de Venezuela. Una semana después de la reunión entre Shannon y Moncada, Trump autorizó una inusual sanción y desprestigio total directamente contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Solo cuatro jefes de Estado han recibido esa sanción de Washington: Bashar al Assad de Siria, Robert Mugabe de Zimbabue, Kim Jong-un de Corea del Norte, y Maduro. La compañía habla por sí sola.
Quizás haya sido por la contundente reacción de toda América Latina —y del mundo— rechazando la amenaza militar de Trump contra Venezuela que llevó al multimillonario-hecho-presidente a dejar ese deseo belicista en el basurero imperial. O tal vez las mentes más equilibradas en la Casa Blanca, el Departamento de Estado y en los pasillos del Capitolio lograron convencer a Trump de que la invasión militar a un país vecino sería mala idea. La verdad es que no creo que a Trump le importe mucho si su amenaza le cayó mal a América Latina. Ni acepta los razonamientos del 'establishment'. Él ha hecho muy claro que no le gusta la "diplomacia". La percibe como "débil" y Trump está obsesionado con la fuerza y el poder viril (tal vez porque él no lo tenga). A ese ser despreciable solo le importa su ego y su bolsillo. Si a él le convencen de que la mejor manera de adueñarse del petróleo venezolano es a través de una invasión militar, lo hará. Si es a través del golpe económico, entonces lanza las sanciones. Por ahora ganaron las sanciones, pero mañana podría optar por la guerra.
Lo que sí es cierto es que a Trump le gusta la apariencia del macho poderío militar. Y le excita la posibilidad de flexibilizar su músculo militar a través de una guerra. Y si pudiera ser una guerra contra un país pequeño sin la capacidad real de contrarrestar la fuerza estadounidense — una victoria garantizada— pues, sería lo ideal para Trump.
Cada día su incompetencia, su ignorancia y su frágil ego levantan más alarmas sobre su incapacidad de gobernar y sus tendencias destructivas. Tendencias que no solamente afectan a su entorno sino al mundo entero. Su odio destilado está llevando a Estados Unidos al borde de una guerra civil y los escándalos rodeando su gestión siguen en escala. Arrinconado y desesperado para salvarse del escarnio público, Trump podría buscar una distracción que apuntaría el ojo del mundo en otro lugar, lejos de su aura anaranjada. Esa distracción podría ser una guerra ya anunciada.
(Tomado de RT)

RT | FOTOS: El Estado Islámico abandona un impresionante arsenal tras una ofensiva militar en el Líbano | 22 agosto 2017

El impresionante arsenal fue abandonado por los radicales del EI tras una ofensiva militar realizada por el Ejército del Líbano.
FOTOS: El Estado Islámico abandona un impresionante arsenal tras una ofensiva militar en el Líbano
fb.com / LebaneseArmedForcesOfficial
El Ejército del Líbano encontró un gran depósito de armas en una zona recientemente liberada de los militantes del Estado Islámico, al realizar una operación de barrido al noreste del país, en la zona fronteriza con Siria, informa Reuters.
fb.com / LebaneseArmedForcesOfficial
Según los datos publicados, este almacén del grupo terrorista contenía misiles antiaéreos, morteros, ametralladoras medias y pesadas, fusiles de asalto, granadas, armas antitanque, minas antipersona, artefactos explosivos improvisados y municiones.
fb.com / LebaneseArmedForcesOfficial
El 19 de agosto, el Ejército del Líbano anunció el inicio de una ofensiva contra la organización terrorista Estado Islámico en la frontera con Siria. En las últimas dos semanas el Ejército libanés comenzó a bombardear más intensamente las posiciones de los terroristas.
fb.com / LebaneseArmedForcesOfficial
(Tomado de RT)

RT | Babel bajo el mar: más de 50 submarinos de diferentes países rodean la península coreana | 25 abril 2017

En adición a la flota de Pionyang, sumergibles de EE.UU., Japón, China, Rusia y Corea del Sur se encuentran "exhibiendo músculo militar" cerca de la península, según el medio nipón 'Fuji'.

                      Kim Jong-un inspecciona el submarino No. 748 del Ejército Popular de Corea del Norte.
                      AFP PHOTO / KCNA VIA KNSAFP

Más de 50 submarinos de EE.UU., Japón, China, Rusia y Corea del Sur se encuentran cerca de la península de Corea, haciendo constar su presencia frente a los cerca de 70 sumergibles con que cuenta actualmente Pionyang. Sobre esto reporta el medio japonés 'Fuji', calificando la aglomeración naval como una "exhibición de músculo militar".
"Resulta que hay una babel cerca de las costas de las dos Coreas. Y los países cuyas naves están allí no siempre han tenido relaciones amistosas", señala el medio nipón, citado por 'Rossíyskaya Gazeta'. "Esta es la razón por la que varios expertos en materia militar consideran que, periódicamente, estos países van a provocarse mutuamente, de manera que aumentará aún más la tensión", agrega.
Según expertos japoneses, 20 de esos submarinos habrían sido enviados por China con el objetivo de vigilar las posibles maniobras que tanto el portaviones USS Carl Vinson como otros buques estadounidenses y japoneses están realizando en la zona. Por su parte, autoridades estadounidenses han asegurado que EE.UU. está listo para atacar con misiles las instalaciones nucleares de Corea del Norte en caso de que sea necesario.
  • El 9 de abril, el Pentágono ordenó movilizar al portaviones USS Carl Vinson y a su grupo de ataque (un crucero y dos destructores armados con misiles de crucero Tomahawk y al menos un submarino nuclear), y dirigirlos hacia las aguas que rodean la península coreana.
  • El 21 de abril, la Marina japonesa anunció que sus dos destructores partieron de la base naval nipona de Sasebo para reunirse con la nave norteamericana en un lugar no especificado para realizar posibles ejercicios conjuntos.
  • El 23 de abril Corea del Norte comunicó que está preparado para hundir el portaviones estadounidense USS Carl Vinson "de un solo golpe", para demostrar su poder militar.
  • El 25 de abril Pionyang realizó el mayor ejercicio de artillería de su historia para marcar el 85.º aniversario del Ejército Popular de Corea.
(Tomado de RT)


RT | Utilizan un misil de 3 millones de dólares para derribar un dron que cuesta apenas 200 (VIDEO) 17 marzo, 2017

Esta interceptación muestra la vulnerabilidad de las defensas antiaéreas mundiales ante el avance de las tecnologías baratas, según un general estadounidense.
Utilizan un misil de 3 millones de dólares para derribar un dron que cuesta apenas 200 (VIDEO)
Un misil del sistema MIM-104 Patriot lanzado durante unos ejercicios militares en Corea del SurFlickr / Morning Calm Weekly Newspaper Installation Management Command, U.S
Un general estadounidense ha revelado que se usó un misil del sistema MIM-104 Patriot para interceptar un simple dron doméstico, lo que supone un gran despilfarro económico que pone en tela de juicio la ideonidad de las defensas antiaéreas mundiales para defenderse de objetivos de pequeño tamaño.
El derribo fue anunciado por el general David Perkins en un simposio militar en Alabama esta semana. El misil que se utilizó, de versión PAC-2, cuesta entre dos y cuatro millones de dólares por unidad, mientras que su objetivo fue un dron cuadrirrotor disponible en páginas como Amazon por unos 200 dólares.
Perkins no proporcionó detalles acerca del lugar de la interceptación, pero el portal Popular Mechanics sugiere que podría haber tenido lugar en alguna zona de conflicto entre Israel y el movimiento libanés Hezbolá o el palestino Hamás, o también podría tratarse de un dron de los insurgentes yemeníes hutíes derribado por los Emiratos Árabes Unidos.
Un cuadrirrotor de este tipo es considerado como una amenaza menor y jamás debería haber sido derribado por un Patriot, por lo que la desproporción económica entre el proyectil utilizado y su objetivo pone al desnudo la vulnerabilidad de las defensas antiaéreas ante un potencial ataque masivo con drones baratos. Al desmesurado coste de las interceptaciones con misil se suma el problema de la baja detectabilidad de los aparatos de este tipo.

Cabe mencionar que el MIM-104 Patriot constituye el principal elemento de defensa de los sistemas antimisiles de los países de la OTAN.
El derribo de este dron llama la atención sobre la velocidad de las innovaciones de las tecnologías de guerra y de la adopción de nuevas estrategios por parte de los distintos grupos armados.