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The New York Times | FÚTBOL La magia argentina está en problemas | Por MARTÍN CAPARRÓS 5 de octubre de 2017


Lionel Messi se agarra la cabeza después del partido que Argentina empató con Perú en la Bombonera por la clasificación para el Mundial de Rusia 2018. CreditEitan Abramovich/Agence France-Presse — Getty Images

NUEVA YORK — Y ahora todo parece igual, pero ya pasó más de medio siglo. Recuerdo aquella tarde: agosto del 69, Rendo acababa de marcar el 2 a 2 inútil con un gol inútil, el partido se había terminado y la Bombonera se vaciaba en silencio. Yo caminaba y no entendía, no podía entender. Por primera vez desde que el fútbol era el fútbol, la Argentina no se clasificaba para un Mundial: en la Bombonera, contra el Perú. Ahora, 51 años después, la Asociación del Fútbol Argentino, desesperada por su equipo, había decidido recurrir a la magia. Sin mirar los antecedentes de esa magia. Había definido que el partido decisivo para la clasificación —otra vez contra el Perú— se jugaría en la Bombonera. Si no podían ganar los partidos en la cancha —habrán pensado—, los ganarían con la cancha.
—Vamos, vamos, Argentina…
Gritan los muchachos frente al televisor. Si los dueños del fútbol argentino creen que la Bombonera puede servir para ganar, yo no voy a ser menos: me voy al restaurante Boca Juniors, en Queens, Nueva York, lo más parecido a la cancha de Boca en unos 5000 kilómetros a la redonda. El restaurante Boca Juniors está en el medio de la nada: suburbio pobre de avenidas demasiado anchas, casas destartaladas, veredas rotas y basura, los olores. El salón del restaurante es grande pero parece chico: una selva de banderas, camisetas, fotos de jugadores; casi todo de Boca y un poco de Argentina. Los parroquianos, en cambio, tienen más camisetas argentinas que de Boca: emigrantes de mediana edad, señores que llevan veinte o treinta años trabajando duro en los suburbios del poder, y unas pocas señoras muy teñidas. En el televisor Messi se esfuerza.
Gritan los parroquianos, porque Messi empezó jugando como si se jugara la vida (quizá porque, de algún modo, se juega la vida). O, quizás, el relato de esa vida: si no consigue una Copa del Mundo su historia va a ser la historia de un fracaso, la derrota del mejor de todos. Y se pierde un gol a la salida de un córner, jugada preparada y tiro franco, de esos que Messi nunca erra. Pero erra.—…vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos, a ganar…
La Argentina no deja de ser ese equipo desnorteado, incapaz de armar jugadas, esperando que Messi… Di Maria pierde pelotas en centros malos o tiros imposibles; Mascherano abre los brazos para decir que no encuentra a quién dársela; Banega no termina de armar nada; Gómez, missing. Y Benedetto, pobre, hace la Gran Higuaín, la Gran Icardi, la Gran Agüero: no recibe ni una pelota limpia frente al arco.
—Andá a la concha de tu madre, Fideo.
Grita, en la mesa de al lado, una mujer tan rubia. Perú, mientras tanto, es un sparring tímido. De vez en cuando pega una patada fuerte para decir que está, y ahí se queda la cosa. Sin ambición, con miedo, espera lo peor pero no llega. Hasta que se le pasa el susto y confirma lo que todos saben y nadie cree: que la Argentina es muy mediocre y que se puede atacarla, faltarle el respeto. Así que lo intenta un rato y después la Argentina reacciona, y Messi agarra un rebote de esos que siempre mete, de frente al arco. Pero lo erra por poco.
No hay equipo. Messi quiere hacer todo porque seguramente cree que mejor solo que mal acompañado pero no le sale: cuatro y cinco y seis veces no le sale. Y, casi al final del primer tiempo, recoge en la puerta del área otro rebote y la pifia tan mal que la pelota se va por el costado: tan desalentador, tan nunca visto.
Así que el entretiempo es tenso: los chinchulines se enfrían en las fuentes, las morcillas se arrugan, se gritan los amigos. Si en el salón hay fotos de jugadores —Maradonas por docenas, Riquelmes, Palermos— la entrada al baño muestra fotos del patrón con Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Amado Boudou y demás peronistas. Estamos en pleno Efecto Patria: el fútbol sabe hacer el milagro de reunir en un mismo grito a personas que nunca se hablarían. Y en la distancia, el Efecto Patria se hace más necesario: cuando estás lejos, cuando poco te une con el lugar donde ya no quieres vivir, el fútbol lo hace; y la comida lo hace. Comida y fútbol juntos es un shot potentísimo de patria.
Pero hoy está fallando. Ya empieza el segundo tiempo; muchos recurren a sus cruces y santos y demás ritos mágicos. Y al minuto Leo Messi, con todo el arco libre, la estrella contra el palo derecho. Nos hemos pasado años tratando de entender qué le pasa a Messi en la selección. Yo siempre sostuve que el juego del Barcelona lo beneficiaba tanto como lo perjudicaba el argentino. Pero en el Camp Nou o en los videos de YouTube o en el patio de su casa nunca falla esos remates fáciles que no consigue meter cuando se pone la celeste y blanca. Algo le pasa, algo que la razón no explica, la magia no conjura, la patria no remedia y el Boca Juniors se impacienta:
—…Nosotro alentamo, ponga huevo, que ganamo…
Gritan, con música de cucharita y copa. Ahora la Argentina juega por espasmos: de tanto en tanto se despierta, aprieta, amenaza, casi mete, amenaza de nuevo… y al final se desarma y pasan cinco o diez minutos sin más nada. Y el tiempo se va y en los otros partidos hay goles —ese milagro raro— y algunos traen esperanzas y otros desazón y las puteadas, y Perú pierde tiempo y la Argentina parece entregada, resignada. Hasta que un peruano atrevido voltea a Messi cerca de su arco y todos gritan: “Vamos, Argentina, carajo” y Messi se para frente a la pelota y todos gritan como si ya hubiera pasado pero todavía no y la cara de Messi en el televisor es un poema y ya metiste tantos así no nos vas a cagar ahora dice uno y otro reza y otro y otro más allá y alguno grita “Gooool”. Pero el tiro pega en la barrera. Y el partido se disuelve en la nada, que es lo suyo: suena el pito, se acaba. Si el martes no sucede un milagro, el mejor jugador del mundo va a mirar la Copa del Mundo por la televisión. Flor de televisión.
—Andá a cagar, Messi.
Grita uno, y pega un puñetazo —flojo— en una mesa. La Bombonera cumplió con su promesa: otra vez el empate con Perú, otra vez la clasificación amenazada, otra vez la partida silenciosa. Así que ahora todo parece igual pero pasó más de medio siglo y está oscuro y es Queens y llueve y la avenida —tan ancha, tan ajena— es un camino hacia el olvido.

The New Yor Times | FÚTBOL > Argentina 1-Chile 0: una victoria inmerecida | Por EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES 24 de marzo de 2017


Aunque anotó el penal que dio a la Argentina su triunfo en el partido contra Chile por las eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018, Messi terminó frustrado, insultando a un juez de línea. CreditVictor R. Caivano/Associated Press


BUENOS AIRES — En pocos lugares debe vivirse tan pasionalmente el fútbol como en Argentina. Hace exactos cuarenta y un años, el 24 de marzo de 1976, el país sufría el golpe de Estado que iniciaba la más sangrienta de sus dictaduras. Los militares anunciaban por cadena nacional los comunicados que, uno tras otro, establecían el estado de sitio e imponían puras prohibiciones. Hasta que llegó el número 23. Era el comunicado que no prohibía, sino que, por lo contrario, autorizaba. La TV podía trasmitir el partido amistoso que la Blanquiceleste jugaba ese mismo día ante Polonia en Chorzow.
Era la selección de César Luis Menotti que dos años después daría a la Argentina su primera Copa de la FIFA, el Mundial 78, en cuya final venció 3-1 a Holanda en tiempo extra, en el Estadio Monumental de River Plate. La segunda copa fue la de Diego Maradona en México 86. Leo Messi estuvo a un paso de lograr la tercera en el último Mundial de Brasil 2014. Alemania le ganó la final 1-0 en tiempo extra. La selección Albiceleste sigue igualmente como número uno en la clasificación de la FIFA y buscará revancha en la próxima Copa de Rusia 2018. Pero difícilmente podrá lograrlo si juega tan mal como lo hizo este jueves contra Chile.
El Estadio de River estaba de fiesta como en el Mundial 78. El partido tenía un morbo especial porque Chile había sido el verdugo en las dos últimas finales de Copa América (2015 y 2016) y la selección Blanquiceleste debía ganar para salir del incómodo quinto puesto de la eliminatoria sudamericana, sin boleto directo a Rusia. Más de cincuenta mil personas vibraron cuando sonó el himno nacional. Lo cantaron en su nueva versión, sin la letra original, acompañando la música con un “Oooh” prolongado. Pura emoción colectiva. Escuché por primera vez esa versión del himno cuando Argentina jugó acaso el partido más brillante de su historia. Seis cero a Serbia y Montenegro en la primera fase del Mundial de Alemania 2006. Ese día Messi anotó su primer gol con la selección mayor.
Muchos atribuyen el nacimiento del himno del “Oooooh” a los hinchas argentinos que acompañaron a la selección de rugby, los Pumas, cuando logró un histórico tercer puesto en el Mundial de Francia 2007. Como sea, la selección de Messi ganó el jueves 1-0 a Chile y subió al tercer puesto de la eliminatoria. Pero el rugby no se agotó en ese himno guerrero. Argentina ganó el jueves como si estuviese jugando al rugby. Con pelotazos hacia adelante y sin destino claro. Y arrinconada en su arco en los minutos finales, como los Pumas que defendían con fiereza su in goal en el mundial de 2007. El juego de la selección Albiceleste ante Chile, para ser claros, fue un insulto para el país de Maradona y de Messi.
“Jugamos brillante, diez puntos”, sintetizó, sin embargo, Edgardo “Patón” Bauza. El técnico argentino, campeón de la Copa Libertadores de América con Liga Deportiva Universitaria de Quito en 2008 y con San Lorenzo de Almagro en 2014, se está convirtiendo en un personaje de risa. Unos días antes del partido, con Argentina todavía sin boleto directo al mundial, dijo suelto de cuerpo al diario La Nación que no sabía qué haría de su vida después de que ganara la copa en Rusia. Dio como un hecho que será campeón, como lo fueron Menotti en 1978 y Carlos Bilardo en 1986.
Sin embargo, en los siete partidos que lleva al frente en el puesto (tres triunfos, dos empates y dos derrotas), Argentina tiene escasos minutos de juego aceptable. El jueves ante Chile, pese a la victoria —inmerecida— el juego fue aún peor. Ganó gracias a un penal más que discutible sancionado por el árbitro brasileño Sandro Ricci cuando Angel di María se dejó caer dentro del área. Messi había fallado su disparo en la serie de penales que definió la final de Copa América ganada por Chile en 2015. El jueves no falló. A cuentagotas, volvió a ser la única luz del equipo. Pero terminó frustrado, insultando a un juez de línea. Seguramente consciente de que, pese al optimismo de Bauza, Argentina jamás podrá ganar un mundial jugando así.
Pero ¿acaso Gonzalo Higuaín no es el goleador que costó a Juventus 94 millones de euros? ¿Y el Kun Agüero? ¿Y Di María? ¿No son “los cuatro fantásticos”, como se empeña en llamarlos la prensa argentina? En la selección casi nunca lo han sido. También Javier Mascherano naufragó el jueves, pese a que Chile no tuvo en el mediocampo a Arturo Vidal, su mejor jugador, que cumplió una fecha de suspensión.
El fútbol argentino tiene técnicos triunfadores en Europa. Diego Simeone en Atlético Madrid, Jorge Sampaoli en Sevilla y Mauricio Pochettino en Tottenham, solo por citar a algunos. Pero ninguno de ellos fue contratado para la selección. Tampoco Marcelo Bielsa. Allí está Bauza, el optimista eterno. Dijo que para la próxima fecha del martes, contra Bolivia, en los 3600 metros de altura de La Paz, se imagina una selección que “corte, corte y corte” el juego, que mantenga el marcador cero-cero hasta los setenta minutos y que defina acaso en los últimos veinte, tal vez con un gol de pelota parada. ¿Habrá que esperar acaso otro penal regalado que dispare Messi? Poco, demasiado poco, para tanta pasión.
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BBC Mundo | Eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018: Brasil acaricia la clasificación tras derrotar a Uruguay y Argentina respira tras vencer a Chile por la mínima | Redacción BBC Mundo 23 marzo 2017


Paulinho celebrando.Derechos de autor de la imagenAP
Image captionPaulinho marcó dos goles en Montevideo.

Brasil es más líder que nunca después que se jugó la fecha 13 de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de fútbol de Rusia 2018.
Con tres goles de Paulinho y uno de Neymar, la Verdeamarelha sorprendió a la dura selección uruguaya y se quedó con la victoria por 4-1 en el estadio Centenario de Montevideo.
Edinson Cavani había puesto al equipo celeste en ventaja a los 8 minutos, sin embargo el mediocampista que juega en el Guangzhou Evergrande de China y la estrella del Barcelona dieron la vuelta al partido.
El choque entre uruguayos y brasileños era el más esperado de la fecha pues se enfrentaban los dos equipos más regulares y con más puntos de toda la eliminatoria.
Uruguay tenía la oportunidad de quedar a un punto del líder.Sin embargo con este resultado Brasil se aleja aún más de sus seguidores y alcanza los 30 puntos.
Un equipo que empezó la competencia clasificatoria de manera irregular es virtualmente el primer clasificado de Sudamérica para el mayor evento futbolístico del mundo.
La fecha 14 de las eliminatorias se jugará el martes 28 de marzo.
Brasil recibirá a Paraguay, mientras que Uruguay deberá viajar hasta Lima para jugar frente a Perú.

Colombia logra una sufrida victoria


James RodríguezDerechos de autor de la imagenAP
Image captionJames Rodríguez anotó el único gol del partido a través de un tiro penal.

Tuvo que ser de penal.
En un partido difícil, incómodo, donde el rival se concentró en perjudicar el juego del equipo contrario, Colombia logró una sacrificada victoria frente a Bolivia.
La "selección Colombia" derrotó al plantel boliviano por 1-0.
El gol de penal fue marcado por la estrella del Real Madrid James Rodríguez a los 82 minutos.
En un primer momento, el portero boliviano, Carlos Lampe, pudo atajar el disparo, sin embargo el número 10 colombiano aprovechó el rebote y convirtió el tanto.
Colombia se consolida en la zona de clasificación en tercera posición con 21 puntos.
Bolivia, por su parte, queda en la penúltima posición con siete puntos.
Los bolivianos recibirán a Argentina en la siguiente fecha en La Paz.
El 28 de marzo, los colombianos visitarán a Ecuador.
Eliminatorias sudamericanas: fecha 13
PaísPJPGPEPPDGPtos.
Brasil139312230
Uruguay137241023
Argentina13634122
Colombia13634121
Ecuador13625520
Chile13625320
Paraguay13535-518
Perú13436-215
Bolivia132110-227
Venezuela13139-156

Argentina supera a Chile con lo justo

Uno de los partidos más esperados y que mayores comentarios previos generó en esta fecha fue el choque entre argentinos y chilenos.
Con un gol de Lionel Messi de tiro penal a los 15 minutos, la selección argentina logró la victoria en el estadio Monumental de Buenos Aires.

El portero chileno Claudio Bravo no pudo detener el disparo de Lionel Messi.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionEl portero chileno Claudio Bravo no pudo detener el disparo de Lionel Messi.

Argentina disparó más veces al arco chileno y tuvo el 54% de la posesión del balón. Sin embargo la Roja fue más eficiente en el manejo de la pelota y le planteó un partido inteligente a la albiceleste.
Con este resultado, los argentinos tiene 22 puntos después de 13 partidos jugados.
El 28 de marzo, Argentina viajará a La Paz para jugar frente a Bolivia.
Chile jugará contra Venezuela en Santiago.

Paraguay con lo mínimo frente a Ecuador

Con un 2-1 terminó la victoria de la selección paraguaya sobre Ecuador que mantiene a los albirrojos con vida en la eliminatoria sudamericana.
Bruno Valdez Rojas marcó el primer tanto de cabeza en los primeros minutos del primer tiempo y Junior Alonso hizo el segundo para el plantel local.
Felipe Caicedo anotó el único gol ecuatoriano a través de un tiro penal.

Junior Alonso celebraDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionBruno Valdez Rojas marcó el primer tanto paraguayo de cabeza en los primeros minutos del primer tiempo y Junior Alonso hizo el segundo para el plantel local.

Paraguay alcanza 18 puntos en la eliminatoria y todavía tiene chances, pero está lejos del líder Brasil.
Ecuador se queda con 20 puntos y esperará sumar en la siguiente fecha, cuando enfrente a Colombia como local.
El próximo partido de Paraguay será contra Brasil como visitante.

Perú estuvo muy cerca, pero no logró

Perú se lleva un punto de Venezuela, pero estuvo a poco de alcanzar un triunfo memorable.
Después de ir perdiendo 2-0 al final del primer tiempo frente a la selección venezolana, el equipo peruano llegó a igualar el marcador.
Pese a los esfuerzos de la aguerrida selección albirroja, el tiempo se terminó dejando un empate 2-2 como resultado final.
Mikel Villanueva marcó el primer gol venezolano y el segundo fue anotado por Rómulo Otero de tiro libre, ambos en la primera etapa.
Apenas iniciado el primer tiempo, André Carrillo anotó el descuento peruano y Paolo Guerrero igualó el marcador.