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RT | Violencia en Birmania: ¿quiénes son los rohinyás y por qué los persiguen? | 5 septiembre 2017

Сerca de 400 personas murieron en enfrentamientos y confrontaciones militares durante la semana pasada en el país asiático, mientras otras 73.000 huyeron al vecino Bangladés.

Violencia en Birmania: ¿quiénes son los rohinyás y por qué los persiguen?
Una mujer rohinyá bajo la lluvia.
Flickr / Steve Gumaer
Musulmanes de todos los confines del planeta protestan por la persecución contra los rohinyás, minoría étnica de Birmania a la que se considera una de las más oprimidas a nivel mundial. ¿Quiénes son y por qué se les persigue? 

Los grandes olvidados

Los rohinyás, también conocidos como 'ruaingás' o 'rohingyas', son alrededor de un millón de personas, concentradas como grupo étnico en el norte del estado de Rakáin (antiguamente Arakán), en Birmania, cerca de la frontera con Bangladés. A diferencia del 90% de los birmanos, que profesan el budismo, los rohinyás son musulmanes.
Rohinyás desplazados en el estado de Rakáin, Birmania. Flickr.com / Foreign and Commonwealth Office

El origen del conflicto

El conflicto entre musulmanes y budistas se remonta en Birmania a la Segunda Guerra Mundial. Con mayor precisión, a 1942, cuando los rohinyás, apoyados por los británicos, se enfrentaron a los budistas locales, respaldados por Japón. Ambos bandos han calculado las bajas causadas por aquellos enfrentamientos en miles de personas.
Transcurridos tres cuartos de siglo, los rohinyás son, desde hace años, objeto de persecución oficial en Birmania. Las autoridades del país no los reconocen como ciudadanos y los consideran inmigrantes bengalíes; los confinan en guetos y se hacen la 'vista gorda' ante las matanzas a las que son sometidos, cuando no las promueven.
De manera previsible, eso ha generado una potente insurgencia y llevado a la formación de grupos radicales musulmanes, que cada tanto atacan puestos de seguridad birmanos. Las autoridades responden con masivas contraofensivas militares, condenadas por organizaciones de derechos humanos como crueles e indiscriminadas. 

La nueva escalada

La situación se volvió a agravar a finales de agosto pasado, cuando insurgentes del rebelde Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA) realizaron múltiples ataques contra puestos de Policía y una base militar, a lo que las fuerzas de seguridad replicaron con una nueva campaña de represión.
Como resultado, tan sólo durante la semana pasada, cerca de 400 personas murieron en enfrentamientos y confrontaciones militares, al tiempo que alrededor de 73.000 rohinyás huyeron al vecino Bangladés, según recuento presentado este domingo por Vivian Tan, portavoz regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y citado por Reuters.

La respuesta mundial

La violencia en Birmania ha causado una ola de indignación entre la comunidad musulmana de todo el mundo.
  • En Moscú, centenares de musulmanes se reunieron frente a la Embajada de Birmania el domingo para mostrar su solidaridad con los rohinyás. En Grozny, capital de la república rusa de Chechenia, miles de personas manifestaron por idéntico motivo.

  • Una manifestación en apoyo a los musulmanes rohinyás tuvo lugar ante la Embajada de Birmania en Yakarta, la capital de Indonesia, el país con mayor población musulmana del planeta. Reuters detalló que un cóctel molotov fue lanzado a la sede diplomática y causó un pequeño incendio en el segundo piso.
  • En la capital de Malasia, Kuala Lumpur, también se celebraron protestas contra la persecución de los musulmanes en Birmania, al tiempo que el presidente turco, Recep Tayyip Erdoganla calificó de "genocidio" y pidió a la comunidad internacional tomar medidas decisivas contra el Gobierno del país asiático.
Expertos del Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil 
de la Comisión Europea (ECHO) visitan campamentos de desplazamiento
 interno de los rohinyás. / Flickr.com / European Commission DG ECHO
El viernes, el secretario general de la ONU, António Guterres, se mostró "profundamente preocupado" por los informes de excesos durante las operaciones de seguridad en Birmania e instó a "la moderación y la calma" para evitar una catástrofe humanitaria. "La situación actual subraya la urgencia de buscar enfoques holísticos para abordar las complejas raíces de la violencia", afirmó el portavoz de Guterres, Eri Kaneko.

BBC Mundo | "Teníamos que limpiar excrementos con las manos": la inspiradora historia de la conductora "intocable" del metro de Nueva York | Redacción BBC Mundo 26 julio 2017

Sujatha Gidla
Image captionEs la primera mujer hindú en conducir el metro de Nueva York.
Fue despreciada por su origen , humillada, prisionera, torturada..."abandonada hasta pudrirse".
Hoy conduce una línea de metro en la ciudad de Nueva York y un libro sobre su vida, Ants Among Elephants (Hormigas entre elefantes, en español), constituye, según la crítica, uno de los más desoladores retratos sobre la discriminación de las castas en India y sobre las mil penurias que atraviesan los "dalit", la clase más baja, a la que ella perteneció.
Su nombre es Sujatha Gidla, tiene 53 años y su testimonio ha vuelto a revelar la crudeza de una realidad muchas veces olvidada: la de los también llamados "intocables", los más de 300 millones de personas que viven al margen de la sociedad india.
Pero Gildha ha tenido más suerte que la mayoría de los dalits de su país, especialmente las mujeres, quienes sufren "una crueldad innombrable", según contó en entrevista con la periodista hindú Sudha G Tilak.
"Son segregadas por sus comunidades, en la mayoría de los casos, solo les quedan empleos de limpieza. Teníamos que limpiar excrementos con nuestras propias manos", explicó.

Los intocables

Los padres de Gidla eran cristianos de "clase media" y trabajaban como profesores universitarios.
intocablesDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos dalit o intocables son la clase más baja en el sistema de castas de India.
Pero sus creencias religiosas eran también un motivo de discriminación.
"Cristianos e intocables en India eran una misma cosa. Todos los cristianos en India eran intocables. No conocía a un solo que no se volviera servil en presencia de un hindú", confesó.
Los dalits, cuenta, son vistos como una "plaga".
"Les obligan a comer en platos y vasos separados en los restaurantes; les prohíben el acceso a la principal fuente de agua potable de la comunidad; no tienen permitido montar en bicicleta o usar calzado salvo en zonas determinadas; les niegan el amor y las oportunidades", explicó.
Gidla recuerda su dolor cuando un compañero de clase de la escuela secundaria se negó a tocar un dulce que ella le ofreció.
Pero desde que era adolescente, fue alentada a rebelarse por su tío, un poeta de la lengua telugu llamado Shivasagar, quien le sirvió de ejemplo.
Fue él quien la llevó a seguir las ideas del comunismo y luego, a unirse al movimiento guerrillero de la región que exigía justicia social en la región.

"Cultura de protesta"

Gidla se confiesa una afortunada. Ella pudo estudiar física en una universidad en el sur de India y luego ingresó en la escuela más prestigiosa de ingeniería del país, el Instituto Indio de Tecnología (IIT, por su sigla en inglés), como investigadora en física aplicada.
mujer hindúDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas mujeres se llevan la peor parte en la discriminación de castas en India.
Pero dice que esta no es la suerte de muchos dalit. La mayoría, cuenta, son "llevados al suicidio" pese a ser personas instruidas.
"A mí, lo que me atraía era la idea de Estados Unidos, especialmente la música de Bob Dylan, la cultura de protesta y el estímulo de unirse a una sociedad donde los debates sobre los derechos y la equidad podían darse", dijo en la entrevista con Tilak.
Se mudó a Estados Unidos cuando tenía 26 años.
Al llegar, recordó, se enfrentó nuevamente al racismo: nuevamente encontró una "pequeña discriminación de castas" entre la comunidad india en ese país.
intocablesDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionA los "intocables" les dan los trabajos más difíciles y peores remunerados.
Aun así, su vida comenzó a ser mucho mejor.
"Si tienes educación como yo, si no pareces la típica intocable, entonces tienes una opción", aseguró.
Sus hermanos, también dejaron atrás su vida de discriminación en India: una trabaja como médica en Estados Unidos y el otro es ingeniero en Canadá.

"Conductora hindú"

metroDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionGidla fue la primera mujer hindú en ser contratada como conductora de uno de los sistemas de transporte masivo más concurridos del mundo.
Luego de haber sido despedida de su trabajo en un banco en 2009, Gidla empezó a trabajar en el metro de Nueva York.
Fue la primera mujer hindú en ser contratada como conductora de uno de los sistemas de transporte masivo más importantes del mundo.
En su trabajo la identifican así precisamente: como la "conductora hindú".
Ella es también "una novedad" para sus compañeros de viaje indios. Cuenta que si escucha un idioma con el que está familiarizada, especialmente el lenguaje sureño telugu, envía un saludo y mira a sus compatriotas con alegría, mientras estos le devuelven el saludo, entusiasmados.
En Estados Unidos, escribe en su libro, "la gente solo sabe cuál es mi color de piel, no mi estatus de nacimiento".
"Una vez en un bar de Atlanta le dije a un hombre que yo era una intocable, y me respondió: 'Oh, pero eres tan tocable'".

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RT | La guardia civil a la que podrían "joderle la vida" por ponerse un chaleco antibalas para mujeres 10 marzo, 2017

Alicia Sánchez se enfrenta a un duro castigo por desobedecer a sus superiores. Ella denuncia la discriminación sexista en la Guardia Civil española.

La guardia civil a la que podrían "joderle la vida" por ponerse un chaleco antibalas para mujeres
Tres mujeres de la Guardia Civil en el desfile del 12 de Octubre de 2002, en Madrid.Pierre-Philippe MarcouAFP

"La Guardia Civil no está hecha para las mujeres": ésta es la conclusión a la que ha llegado la guardia civil Alicia Sánchez, tras su calvario personal en el seno de esta institución armada española. Todo empezó por un chaleco antibalas, y evolucionó en un problema de insubordinación, discriminación sexista e impotencia frente a la autoridad, con consecuencias graves para la salud de Alicia y para su destino profesional. Lo cuenta un reportaje de 'El Español', que incluye la primera entrevista que esta agente concede a los medios.
"El año que viene se cumplirán 30 años desde que ingresó la primera mujer guardia civil, y siguen sin estar preparados para tener mujeres, seguimos sin vestuarios; de hecho, mis primeros zapatos de cordón me los compré yo porque salía a trabajar con falda y zapatos de tacón", denuncia Alicia Sánchez en la mencionada entrevista, en la que también explica que los chalecos antibalas de los que dispone este cuerpo de seguridad son demasiado grandes para ella y no se adaptan a las formas femeninas. 

"Tengo tetas y caderas, y no me vale este chaleco"

Alicia, que no se sentía protegida por un chaleco que le quedaba demasiado grande, optó por encargar uno a su medida, costeándolo con su propio dinero. "Tengo tetas, tengo cadera, cintura, no soy igual que un hombre, no me vale el chaleco para hombres que me da la Guardia Civil", explica, y añade que "aquí importa la comodidad y la seguridad, cuanto más ajustado esté, menos huecos crea y más efectivos son en caso de impacto". 
Sin embargo, a su capitán no le pareció ni mucho menos una buena idea. Le denegó su permiso para usarlo. No obstante, ella desobedeció, y poco después, en un control, ocurrió lo que cuenta el reportaje de 'El Español': "'¿Por qué no se ha puesto usted el chaleco oficial?', le preguntó [el capitán]. 'Porque no me siento protegida', respondió ella. Tras esto, él llamó a varios testigos, le pidió la papeleta de servicio y empezó a escribir. 'Me dijo que desde ese momento finalizaba el servicio por apertura de procedimiento judicial por insubordinación y que me marchara de inmediato'". 

Un destierro que podría "joderle la vida".

Meses después de este incidente, Alicia vive con ansiedad a la espera de un veredicto que podría perjudicarle mucho: la Dirección General solicita que se sancione a la agente con una falta grave. Si esto ocurriese, el castigo para Alicia podría ser la pérdida de su destino profesional, y el consiguiente destierro. "A un guardia civil se le puede hacer muchísimo daño, tanto que están muy latentes el tema de los suicidios. Se le puede hacer mucho daño. Joderle la vida", dice al respecto. "Porque no me van a mandar a la provincia de al lado para que pueda ir y venir, para que pueda seguir con mi vida". Es obvio que a perspectiva de un cambio de destino la aterroriza: "prefiero que me metan cuatro días en calabozos antes que un destierro".
Por su parte, la Guardia Civil insiste en aclarar que el expediente disciplinario que le han abierto a Alicia Sánchez no se debe al hecho de llevar un chaleco propio, sino al acto de desobediencia, "ya que la agente se niega a quitarse una prenda que no forma parte de la uniformidad del Cuerpo".
En declaraciones recogidas por 'El Español', explican a este respecto que "La Guardia Civil no puede permitir que un agente lleve un chaleco que no pertenezca a la uniformidad en primer lugar para garantizar su propia seguridad, ya que desconoce dónde se ha adquirido ni si está homologado, por lo que no puede hacerse responsable de que salvaguarde la integridad del agente". No obstante, se muestran "convencidos de que este caso acabará de un modo justo y satisfactorio para todos".